Esta vez nos situamos en la zona de Logarska Dolina, al norte de Eslovenia, en pleno corazón de los Alpes eslovenos. Logarska Dolina, o Valle de Logar, el principal atractivo turístico de la zona. Este valle, junto con los otros dos que lo flanquean (Matkov Kot y Robanov Kot) es un paraíso del senderismo, tanto familiar como para montañeros avezados, pero esa es otra historia. Hoy de nuevo hablamos de bici. 

El blog nos ha dado mas alegrias que disgustos. Siendo realistas disgustos ninguno, solo algo de trabajo extra que hace que publiquemos menos de lo que nos gustaría, pero eso también es otra historia. De las buenas cosas que nos llevamos gracias al blog es la gente que conoces a través de él y la pequeña comunidad pekebiker que se va creando en torno a cada post, lo cual no puede mas que llenarnos de satisfación. Ya por eso merece la pena las noches en vela. A raíz del mismo hace ya la friolera de dos años conocimos a una de esas familias cicloaventurera, Lola , Angel y Lolucha, con las que congenias desde el minuto uno. Y bueno, tras muchos Km, rutas y viajes compartidos aún nos seguimos queriendo. 

Coincidimos con ellos en alguna etapa de Eslovenia pero ellos esta vez optaron por moverse por el norte con la autocaravana y hacer rutas cortas. Aunque somos amantes de los cicloviajes en itinerancia, en el caso de la mas que montañosa eslovenia, esto también es una muy buena opción. Hoy os traemos de la mano de Angel, Lola y Lolucha una de esas rutas que no os podéis perder si optáis por esta opción. Esperamos que os guste tanto como a nosotras. 

El punto de partida de esta ruta en bicicleta que os proponemos  es el pequeño pueblo de Solcava, donde estamos alojados en la granja del simpático Ambroz Gregorc. Esta impresionante ruta panorámica (de la que encontraréis amplia información en este link), incluye paradas en varios puntos de interés que se encuentran en el camino, visitando granjas, iglesias, maravillas naturales, y alguna otra sorpresa.  ¿Nos acompañáis en nuestro recorrido?   

     

Nada más cruzar el río por la carretera que recorre el valle iniciamos el ascenso por una carretera asfaltada que más tarde se convertirá en pista de tierra. Nos encontramos con 7 kms de ascenso estremecedor, primero por las pendientes que superamos  (unos 650 m de desnivel en este tramo), pero también por la belleza del paisaje que nos rodea.

Ascendemos muy lentamente atravesando prados alpinos exuberantes de flores y bosques de abetos y árboles caducifolios, enmarcados en las cumbres alpinas peladas que forman la vertiente opuesta a la nuestra, por la que seguimos pedaleando como condenados a galeras.Llegamos a un pequeño puente y a un mirador sobre el valle, perfectamente situado para parar a tomar algo y disfrutar de unas vistas indescriptibles, puesto que desde aquí se puede ver el profundo valle de donde partimos, las laderas tapizadas de vegetación y las crestas grisáceas y desoladas en lo alto.

Una curiosa leyenda del lugar afirma que un dragón (el dragón Lintver) habitaba estos valles y se dedicaba a comerse las ovejas de los pastores, entre otras fechorías. Por ello nos iremos encontrando en todos los miradores que jalonan la ruta un pequeño dragón de bronce, realmente fotogénico cuando se enmarca en el paisaje circundante.

En este primer mirador acaban las pendientes inhumanas. Desde aquí seguiremos subiendo pero ahora de forma muy tendida hasta el collado que vemos al fondo, coronado por una pequeña iglesia y con un refugio-bar donde uno puede avituallarse (por cierto, su appfelstrüdel estaba espectacular).

Una vez rebasado el collado, y tras un pequeño tramo llano con preciosas vistas y sus correspondientes “dragón-miradores”, iniciamos un descenso vertiginoso hasta desembocar en una carretera asfaltada. Por el camino nos hemos parado a probar el agua ferruginosa de una surgencia que ha sido declarada monumento natural por su singularidad. El punto está perfectamente señalizado y, por cortesía de algún lugareño, incluso hay una pequeña tacita unida por una cadenita metálica a la roca. Así no hay excusa que valga y el visitante tiene que probar, sí o sí, el agua de este singular manantial. Nos armamos de valor y dimos un sorbito que nos supo a 200 clavos. Todo fuese por beneficiarnos de sus presuntas propiedades medicinales.

En este punto debemos decidir si continuar bajando por un camino corto hasta nuestro pueblo de partida o si hacer la ruta larga hasta el valle de Matkov Kot. Poseídos por la ferruginosa fuerza de Popeye, nos decantamos por esta última opción, la cual supone un ascenso algo menos duro que el de la mañana pero también la recompensa de llegar a un nuevo valle espectacular y solitario donde no nos encontramos un alma. Posiblemente porque es el que se encuentra más retirado y muy próximo a la frontera autriaca.

Este valle está cerrado al tráfico a partir de un punto; para acercarse al fondo hay que caminar. Nosotros lo recorremos hacia la salida junto a un río de montaña. Llegados a la carretera principal (aunque de poco tráfico) nos encontramos la cueva del dragón Litver y seguimos bajando por carretera hasta entroncar con la entrada al valle más popular de la zona, el Valle de Logar. La cueva del dragón se puede visitar y tiene en el exterior un dragón gigante saliendo de la roca, en nuestra opinión algo “kitsch”, pero que a los niños les sorprende y sobrecoge.

En la entrada a Logarska Dolina decidimos ciclar hasta el final de este valle; la ruta es tan disfrutona que nos sentimos pletóricos, aun sabiendo que nos esperan unos 7 kms más en continuo ascenso que al final serán bastante empinados. Aquí nos encontramos un parking (la entrada al valle para vehículos es de pago, para bicicletas es gratis) desde donde se inicia una pequeña caminata de unos veinte minutos que lleva a la base de una bonita cascada y donde hay un pintoresco bar-refugio encaramado a la roca con unas vistas increíbles. Si esta excursión la haces al final de la tarde, podrás ciclar sin coches y disfrutar de la cascada sin gente, mientras la luz del atardecer se proyecta sobre los enormes paredones que te rodean. En todo caso el valle es una preciosidad, pero si lo visitas por la mañana o al mediodía inevitablemente vas a encontrar más tráfico y sobre todo más gente en la cascada y su entorno.

Después de disfrutar del paseo y de la tranquilidad del lugar ya sólo queda iniciar la vuelta, que será una gozada puesto que es todo bajada hasta el pueblo de donde partimos.

Tenéis mapa e información de esta ruta y otras opciones aquí. En nuestro caso seguimos la ruta de color verde, seguida de la azul y vuelta a Solcava

Resumiendo, esta ruta es corta en kilómetros, extremadamente dura en los primeros 7, pero a partir de ahí disfrutarás a cada pedalada de una de las excursiones más bonitas de tu vida ciclística; desde luego algo para recordar muchas veces en las frías noches de invierno que se avecinan.

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