Suena el despertador, nuestra mente se resiste y el cuerpo se queja. Se siente apaleado, pero está feliz. Feliz por saber que lo peor ya ha pasado, que hemos conseguido el reto que nos propusimos y que las siguientes etapas nos regalarán un continuo descenso hacia el mar adriático.

En esta tercera etapa cruzaremos la provincia de Salzburgo para adentrarnos en la de Carintia, y lo haremos en tren, algo inevitable, y es que debemos atravesar la cadena montañosa que separa Bockstein de Mallnitz. Este paso nos generaba bastante incertidumbre, no sabíamos como gestionar el tema del billete, si debíamos comprarlo con antelación y reservar sitio para las bicicletas…, nos daba miedo encontrarnos con sorpresas.

Tras 4,5 km en suave ascenso llegamos a Bockstein y despejamos dudas. Un tren de carga nos estaba esperando, a nosotros y a los múltiples coches que se subieron en él.

Alpe Adria Radweg

Alpe Adria Radweg

Alpe Adria Radweg

Consejo: esperad un rato en Mallnitz a que salgan todos los coches del tren, así os aseguráis un descenso tranquilo por carretera, y por supuesto, llevad la bici con la puesta a punto hecha y frenos nuevos.

Después de 10 km muy relajados, llegamos a Mallnitz y comenzamos un vertiginoso descenso de 500 metros de desnivel por carretera, en el que paramos un par de veces para soltar un poquito las manos de los frenos.

En Obervellach empezamos a seguir indicaciones de la Glockner bike route R8 y Drau bike path, en cualquier caso siempre acompañadas del logotipo de la ciclovia Alpe Adria del que pronto os familiarizaréis. Está muy bien señalizada, por lo que es dificil perderse.

La ruta sigue mas o menos llana hacia Spittal and der Drau, sin sobre saltos, tranquila, por carriles bici, pistas de tierra entre campos de cultivo, tramos de carretera local que pasan por casitas con encanto, y alguna que otra sorpresa tirolesa.

Alpe Adria Radweg

Nos alojamos en la residencia de estudiantes Haus Kolping de Spittal an der Drau, donde el buen samaritano que la regenta nos ofreció alternativas a la lluvia de la cuarta etapa.

Decidimos, en un primer momento, llegar a Villach en tren, dado que los prognósticos meteorológicos no eran nada buenos, pero antes y para aprovechar el día, seguimos las recomendaciones de nuestro buen samaritano, cogiendo un autobús a Kleinkirchheim para relajarnos en alguno de sus dos centros termales. Era todo un planazo, si no hubiera sido porque las termas romanas de Roemerbad estaban cerradas, y el otro balneario tenía una cola infernal con otras tantas decenas de personas que habían tenido la misma idea. Conclusión: 16€/adulto por un bus turístico a Kleinkirchheim, donde estuvimos escasa media hora.

Tendríamos que habernos quedado en el polideportivo Drautal Perle de Spittal, que tiene una piscina cubierta con toboganes, red de araña y demás divertimento para los pekes. Allí cenamos la noche anterior, por cierto.

Estas dos horas y media de bus para arriba y para abajo abrieron un claro en el cielo que hizo que nos envalentonáramos y decidíeramos abortar el trayecto en tren, para hacer nuestra etapa a dos ruedas.

La alegría nos duró poco y esta cuarta etapa sería pasada por agua. Intentamos ponernos a cubierto debajo de un puente pero, aquella forma de llover nos decía que no iba a parar, así que, no nos quedaba más opción que meter el turbo para llegar lo antes posible a Villach. Finiquitamos los 40 km de la cuarta etapa a 17 km/hora, menos mal que era llana. ¿sabéis lo que es llegar al hotel y tener que postponer el check in porque, según inclinas el brazo para escribir, te escurre un reguero de agua por debajo de la ropa que deja charco en el mostrador de la recepción?

En Villach nos esperaba un descanso de dos días para recargar pilas, y alquilamos el único apartamento del hotel Kramer, un penthouse que ocupaba todo el ancho del edificio, en el que los pekes disfrutaron de lo lindo jugando al escondite y haciéndonos espectáculos de circo, y es que, como coincidimos con un festival de arte callejero, se vinieron arriba y todas las noches teníamos función privada.

Street Art Festival Villach

Street Art Festival Villach

Street Art Festival Villach

En Villach hay varias alternativas para hacer. Se puede coger la carretera alpina a Dobratsch, una montaña a 2167 metros de altitud en la que se pueden dar paseos y admirar las vistas con los más pekes, ya que hay varios caminos adaptamos para ellos, parque de aventuras y hasta un jardín con más de 800 tipos de plantas alpinas, tenéis más información aquí

Otra opción es llegar al lago Ossiacher See en bicicleta desde Villach, que es lo que hicimos nosotros, para darnos un baño en una playa pública que encontramos, tenéis el track aquí. Que no os engañe su acceso, parece una propiedad privada, pues el recinto está vallado y tiene un chiringuito dentro, pero no, podéis entrar de forma libre. Llevad comida porque en el allí solo ofrecen bebidas, helados y patatas. Si vais con tiempo y os apetece, se puede dar la vuelta al lago en bici, serán como unos 45 km aproximadamente. O también podéis coger el funicular que sube a un montaña llamada Gerlitzen, desde donde podréis dar paseos con vistas al lago, tiraros en parapente, hacer descenso con la bicicleta, o dejar que los pekes se esparzan en un parque de aventura dedicado para ellos.

Ossiacher See Austria

Casas del Ossiacher See

Casitas en Ossiacher See

Y si esto os ha parecido bonito, no os perdáis las siguientes jornadas; de momento os dejamos los tracks de la tercera y cuarta etapa aquí: Bad Gastein-Spittal y Spittal-Villach.

Pin It on Pinterest

Share This