¿Quien nos iba a decir que, mas allá de un parecido ortográfico, hay un vínculo histórico entre nuestro próximo destino y el Harlem de la Isla de Manhattan?

Me disponía a contaros nuestra penúltima etapa de esta aventura cicloturista, los lugares que descubrimos, anécdotas a las que nos enfrentamos y en definitiva, hablar de las vivencias de la jornada, pero de repente, me han venido a la cabeza aquellos colonos que se embarcaron hacia la tierra prometida, sin un google donde buscar información, sin foros de viajeros a los que consultar, ni gps, ubicaciones de whatsapp o gopro´s, y me digo: ¿nosotras somos las aventureras e intrépidas? 

En fín, como blogueras dicharacheras, que en definitiva es lo que he concluido que somos, os informamos que estos neerlandeses, aguerridos ellos, cogieron sus barquitos, se adentraron en alta mar, llegaron un buen día a la isla de Manhattan, se la compraron a los indios por 60 florines, algo así como 24$ al cambio de entonces, y la bautizaron como Nueva Haarlem, y a Nueva York, Nueva Amsterdam, muy originales ¿verdad?.

Pues allá que vamos, preparativos en marcha que solo nos separan 30 kms de la Haarlem medieval que tan buena cantera de colonizadores dio.

Stayokay_Noorwijk_pekebikers

Noordwijk_Haarlem

Continuamos por la ondulada Holanda de la que nadie nos había hablado, pero ojo, no es una queja, mas bien todo lo contrario, seguimos disfrutando de este entorno tan especial, si no, que se lo digan a nuestros pekes, que se subieron una duna de unos 10 metros de desnivel ellos solitos, y los papis, orgullosos, celebramos su hazaña por todo lo alto.

Noordwijk_Haarlem_dunas

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Ya abajo Noe nos dió la voz de alarma: este momento mágico se vería interrumpido por una excursión escolar que decidió hacer un alto en nuestra duna.

Noordwijk_Haarlem_pekebikers_dunas

Noordwijk_Haarlem_pekebikers_escolares

Dejamos atrás a los escolares y nos adentramos en el Parque Nacional de Zuid-Kennemerland, que comprende, en sus 38 km2 de extensión, fincas, bosques, mas dunas y playas costeras. 

Parece increíble que a escasos 30 kms de llegar a Amsterdam, paisajes como éstos no dejen de sorprendernos, y es que pasamos de un terreno arenoso y arbustivo, a unas espesuras y verdores que, lástima de lotería con la que poder prolongar este periplo por el Mar del Norte hasta Escandinavia. 

Noordwijk_Haarlem_pekebikers_kennemerland_

Haarlem_pekebikers_setas

Una encrucijada de caminos nos topa de lleno con algunos de los habitantes del lugar ¿vacas o búfalos? ahí nos quedamos, envalentonándonos para pasar a su vera.

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Zuid Kennemerland pekebikers

El siguiente punto de interés de nuestra jornada fueron las ruinas del Castillo de Brederode; mandado contruir por Guillermo de Brederode, el castillo sufrió muchas destrucciones y reconstrucciones a lo largo de la historia, e incluso fue sepultado por las dunas colindantes. En 1862 se comienzan las labores de rescate de entre las arenas, para convertirse en el primer monumento nacional de Holanda.

Brederode_castillo_pekebikers

Haarlem nos da la bienvenida con un calabobos que moja, pero la vida del turista itinerante es lo que tiene, que llueva, truene o caigan chuzos de punta, debemos salir a inspeccionar el lugar, sobre todo porque solo disponemos de una tarde para empaparnos, nunca mejor dicho, de su esencia.

Stay Okay Haarlem

De nuevo recurrimos a la cadena de albergues Stay Okay, donde tan bien nos han tratado; descargamos todos los bártulos, nos plantamos los chubasqueros, y nos aproximamos al centro de la ciudad en bici.

Al poco de subirnos en ellas, Laura dió un parón en seco, y gritó: mi bici no va… 

Haarlem_pekebikers_pulpo

Un pulpo juguetón enredó sus tentáculos entre los piñones, y no quedó otra que descuartizarlo con una navaja para resolver el enredo. ¿podéis creeros que éste fue el único contratiempo que tuvimos con las bicis en todo el viaje? No cambiamos ni una cámara en los 350 kms de nuestro recorrido.

Lo primero que hicimos al llegar al centro fue emprender la ardua búsqueda de un lugar donde comer, pero, ¿donde puede comer uno a las 15:30 de la tarde en un país como éste? pues en un Mcdonalds que acabamos, introduciendo a nuestros pekes en sus primeras hamburguesas y nuggets de pollo.

Las horas que nos quedaron de luz las aprovechamos para recorrer las calles adoquinadas de esta ciudad y descubrir alguna peculiaridad de Haarlem, o lugar de retiro ideal para ancianas solteras en alguno de sus “pequeños jardines” o Hofjes, y que vienen a ser agrupaciones de casas en torno a patios interiores, que han servido de asilo a mujeres solteras. Pero Haarlem es también una animada ciudad comercial con una amplia oferta gastronómica, museística y de diversión, aunque nosotros no pudiéramos disfrutarla a esos niveles, sí nos dio tiempo a saborear ese regustillo medieval.  

Haarlem

bicis Haarlem

Molino de Adriaan

Haarlem_pekebikers_paseando

Haarlem

Haarlem pekebikers

Si queréis descubrir por donde discurrió nuestra etapa, no tenéis mas que pinchar aquí.

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