Cuando decidimos que la Bretaña sería nuestro siguiente destino cicloturista y comenzamos a hacer la consiguiente búsqueda de información, nos dimos cuenta de que, a pesar de que nos apetecía mucho ciclar por la costa rosa, esa que linda al norte con el canal de la mancha, es un rompe piernas solo apto para gente en forma, que no va arrastrando a los retoños, o que ha optado por electrificarse.

La costa sur, por su parte, además de tener también mucho sube-baja, no parece estar muy preparada para el cicloturismo todavía, poco señalizada y circulando mayormente por carreteras.

Como no cumplíamos ninguno de los tres requisitos citados anteriormente, pero tampoco nos resignábamos a poder disfrutar del mar, optamos por diseñar una ruta circular de costa a costa, dejando días de descanso en Saint Malo y Vannes para poner el culo un poquito a remojo. 

Escogimos las rutas 2 y 3 del mapa de las vías verdes bretonasaunque ojo porque tiene algo de trampa, la ruta 3, por lo que leímos, llega solamente hasta Questembert, y la línea verde de Questembert a Redon es inexistente, así que, antes de llegar a Questembert cogimos la ruta 1 (canal de Nantes a Roscoff) para desviarnos al bonito pueblo medieval de Rochefort en Terre y a 5 km de allí coger el tren a Vannes, ya que la alternativa era ir por carretera y no nos convencía. Lo mismo para llegar a Redon, nos valimos del tren para evitar carretera, y así poder emprender el retorno al punto de origen por la ruta 2. 

Volamos a Rennes con Iberia Express, nos alojamos en su albergue internacional, que aunque un poco básico tiene una ubicación inmejorable, justo a orillas del canal desde el que daría comienzo nuestra la ruta al día siguiente, dimos una vuelta por el casco histórico, intentamos cenar un crep en la renombrada creperie les Betises, sin éxito, y a coger fuerzas.

A la mañana siguiente nos estaría esperando Olivier de Ouibike, para hacernos entrega de las que serían nuestras compañeras de viaje durante las próximas dos semanas. Nos costaron a razón de 11€/día con entrega y devolución en nuestro alojamiento, un plus a tener en cuenta, pero hemos de confesar que no ha sido de los sitios más profesionales en lo que alquiler de bicis se refiere, éstas no tenían porta bidones, algo que no echas en falta hasta que no lo tienes, además, Olivier nos facilitó un seguro para atar las bicis que tenía por ahí en su furgoneta, y la bici a Felipe, le quedaba un poco pequeña, a pesar de haber proporcionado su altura en el momento de la reserva. Encontramos un sitio más económico, pero nos comentaron que en agosto estaba cerrado, por si os apetece probar, se llama L´echoppe du 2 rouesOtras dos opciones son: Abicyclette y Cycles Guedard.

Ya con todo preparado, cogemos el carril bici que circula paralelo al canal Ille et Rance, en la misma puerta del albergue, y que no  abandonaremos hasta Evran, donde haremos noche el primer día. El camino es sencillo, con buen firme de tierra compactada y lugares para hacer picnic que intentamos registrar en el track, cuando nos acordábamos, claro, aunque en este trayecto es un must tomar una galette, que es así como se llama a los creps salados, en la esclusa d´Ille, mientras contemplamos el paso de las embarcaciones de recreo. Sin duda éste es un estilo de vacaciones que en algún momento dado de la vida tendremos que probar, Noelia ya se quedó con las ganas en este viaje…

Canal Ille et Rance, Bretaña

Esclusa de Ille

Los 70 km de esta etapa, a mí, se me hicieron bastante cuesta arriba, y es que, aunque en apariencia el camino es llano, algo pasaba ahí que la bicicleta se clavaba al suelo, quizás por ser el primer día y estar en baja forma, o porque el suelo parecía estar algo mojado, no sé, o igual mi maridito me cargó peso de más, con maquinilla de afeitar y todo…, en fin, misterios sin resolver, el caso es que llegué al alojamiento derrengaíta, menos mal que el camino no dejó de sorprendernos, con una frondosidad de bosque in crescendo y una sucesión de esclusas la mar de cuidadas y bonitas, se nota que están habitadas por los encargados de controlar el tráfico fluvial.

Esclusa canal Ille et Rance

El fin de etapa lo haríamos en una Gite d´etape o b&b retirada del mundo, bueno, quizás no tanto, solo fueron 2 km de carreterilla los que nos separarían del canal, pero la sensación fue tal cual; nos apetecía saborear el entorno rural y ahí estaba Xuan, dueña de la Roche, para recibirnos y hacer que nuestra estancia fuera idílica, pena que llegáramos tan tarde y no pudiéramos disfrutar más de la casa. Ella nos ofreció cena, solo lo hace con ciclistas pues entiende que llegan cansados y el pueblo de Evran se encuentra a unos 4 km de distancia, por lo que, ir a cenar allí sería añadir más km a las maltrechas piernas. La cena es sencilla: ensalada de la huerta, paté de campaña, queso del lugar, jamón, cerveza y postre, pero nos supo a gloria, y la conversación con Xuan fue de lo más amena, es de Nueva Caledonia ¿lo ubicáis en el mapa? Cuanto nos queda por descubrir… Por cierto, nos dijo que, normalmente, la gente divide esta etapa en dos haciendo noche antes en Hedé.

La Roche, Bretaña

Amanece un nuevo día, desayunamos fuerte y nos preparamos para la segunda jornada, de 52 km en esta ocasión. Nos esperan unos 16 km más de canal y Xuan nos comenta que no dejemos de ver el bonito pueblo de Lehon, que pilla de camino. Después continuaremos hacia el puerto de Dinan, uno de los highlights de este viaje pero en el que no nos detendremos ya que, por Dinan pasaremos dos veces, a la ida hacia Saint Malo, y a la vuelta en dirección a Vannes, y será ahí cuando hagamos noche para poder disfrutar de este pueblo medieval en condiciones.

Desayuno en la Roche, Bretaña, Eran


Leon, Bretaña

Lehon, Bretaña

Puerto de Dinan, Bretaña

Dado que el trayecto Dinan-Saint Malo se repite, para no ir y volver por el mismo sitio decidimos cruzar el Rance por su estuario y ahorrarnos el ferry de Dinard a Saint Malo que cogeremos a la vuelta. Handicaps de esta opción, es el doble de distancia, 52 km frente a 25, con algún trayecto por carretera con tráfico una vez cruzado el estuario, aunque son tramos cortos de kilómetro y medio o así; a esto habrá que añadir algún que otro cuestón de la muerte, como el de la subida al monte Garot, pero con la recompensa de unas bonitas vistas de Saint Suliac, pueblo pesquero a orillas del Rance con puerto y playa, por el que pasaremos camino a Saint Malo. Todavía nos quedará algún tramo raro hasta Saint Malo, pero una vez crucemos sus lindes, ya será todo bajada hasta el centro.

Estuaria río Rance, Bretaña

Bajada monte Garot a Saint Suplica

Una vez en Saint Malo, podremos alojarnos en intramuros, cogollito amurallado medieval, o fuera de él. Lo que no podremos perdernos es el bañito en la playa de sillon, de 4 km con paseo marítimo, o en la piscina de la playa de bon secours, que aparece y desaparece con las mareas. Si podéis reservar para comer en la crepería le corps de garde, tendréis unas vistas muy bonitas sobre la piscina y la playa bon secours, o, en su defecto, podréis probar en el leon d’Or o brasserie de l’Ouest a la entrada a intramuros, luego de postre un heladito en Le Sanchez. La cité d’Alet, península en el puerto de sablons, es otro lugar bonito para comer, pasear y ver la torre solidor, el memorial con bunkers de la 2ª guerra mundial, y si sois de los que cargáis con la casa a cuestas, aquí hay un camping.

Paseo playa Sillon, Saint Malo, Bretaña

Piscina Bon Secours, Bretaña

Saint Malo, Bretaña

Los tracks de estas dos etapas los tenéis aquí: Rennes-Evran y Evran-Saint Malo

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