Comienza nuestro episodio bicivolador en Praga, para adentrarnos lentamente, a ritmo de 10 km/h en la Chequia más inhóspita. Empezamos nuestra ruta acompañando al río Moldava, para encontrarnos en Mělník con su hermano mayor, el rio Elba, protagonista de la región de Bohemia y a través del cual conocemos un poco más de la historia reciente de Chequia. Restos de antiguas fabricas comunistas, palacetes semi-abandonados, campos de cereal, viñedos, pequeños pueblos bucólicos con encanto coronados por castillos renacentistas, la Chequia bohemia. 

Llegamos a Praga en tren desde Berlin. Ya el tren checo en si mismo es un experiencia para los peques, y a gran velocidad pudimos observar lo que luego tendríamos oportunidad de recorrer a ritmo cicloturista. Esa es la diferencia entre conocer lugares a través de la ventana del tren o el coche, a hacerlo en bici. Recorres menos distancia pero las sensaciones no tienen nada que ver, lo decimos nosotras, unas cicloturistas convencidas.

2016_08_praga-11

2016_08_praga-09

Nuestro paso por Praga era necesario aunque no imprescindible.

Conocí Praga en el año 1990 en mi primer interrail. Acababa de caer el muro, yo tenía 20 añitos y poco mundo y aún recuerdo las sensaciones de aquella Praga comunista en la que todavía se podía pasear tranquilamente por el puente de carlos IV. Nada que ver con lo que encontramos este verano, de ahi que redujéramos nuestra visita a Praga a algo más de un día y medio.

Y es que encontrar hasta un lugar de pececillos “super exfoliadores de pies” en plena Plaza de la Ciudad Vieja, te deja cuanto menos sin palabras, o con la sensación de querer gritar NOOOO a pleno pulmón!! 

2016_08_praga-21

Para parte del grupo era su primera vez y quisieron hacer la incursión en Praga algo más larga, pero 2 días intentando regatear hordas de turistas a 35 grados, sudando como pollos y poniendo mucho empeño en no perder niños entre la muchedumbre, fueron suficientes para convencerlos de buscar alternativas a ese concepto Disney masificado, sobre todo para familias como nosotros, amantes de la libertad que ofrecen los espacios verdes.

pompero_praga_pekebikers

2016_08_praga-31

2016_08_praga-30

2016_08_praga-43

Pero no seamos tan negativas, que no parecemos nosotras, en Praga también hay lugares tranquilos y mas kids friendly donde relajarse y alejarse de la algarabía. Para huir de las hordas de gente no os podéis perder la colina Petrin, un pulmón verde en el corazón de Praga. Subimos hasta arriba en funicular, y bajamos andando tan ricamente dando un paseo y topándonos con unos caracoles tamaño XXL, las increíbles vistas y los caracoles nos hicieron olvidar el bullicio.

vistas_monte_petrin_praga_pekebikers

Otra opción buena con niños es alquilar una barquita, ya ya, suena muy guiri pero estas cosas a los peques les encanta, otra de las muchas cosas que haces por ellos. Se alquilan barcas de todo tipo, con forma de cisne, de coche, con hamacas, en la isla de slovansky, en las inmediaciones del puente de Carlos IV, con ellas sofocamos el calor, y tuvimos otra vista de Praga, su puente y su castillo.

barcas_entre-teatro-nacional-y-puente-carlos

En esas estábamos cuando sin comerlo ni beberlo nos vimos inmersos en el tumulto del barrio judío Josefov y sorprendentemente el cementerio era un remanso de paz. Era su primera vez en un cementerio y los pekes estaban absortos observando aquello e intentando entender lo que les contábamos.

Finalmente, por supuesto, subimos a la joya de la corona de Bohemia, el Castillo de Praga. Os recomendamos subir andando porque las vistas son increíbles aunque sea a golpe de niño al hombro. Está rodeado de parques y verde para corretear y esparcirse un rato. 

2016_08_praga-39-2

2016_08_praga-49

2016_08_praga-59-2

2016_08_praga-112

Nos alojamos en unos apartamentos en uno de esos barrios checos, aquellos en los que no ves turistas, que también los hay, creednos. No se nos olvida, en la calle vikova del barrio de Vinohrady, austero pero auténtico, justo lo que buscábamos. Justo al lado del campo de futbol americano, con una terraza sobre multitud de tejados rojos, que nos permitió saborear el día a día del barrio. Y es que Praga también es esto…

2016_08_praga-133

2016_08_praga-15

2016_08_praga-22

2016_08_praga-24

2016_08_praga-10

street_art_praga_pekebikers

resguardados_en_praga_pekebikers

2016_08_praga-107

2016_08_praga-108-v2

Había llegado el momento, estábamos ansiosos por conocerlas, por poner cara finalmente a aquellas que nos acompañarían los próximos días y nos harían pasar momentos muy felices, nuestras bicis, adoptadas solo unos días para nuestro bike trip pero que de algún modo y, aunque pequemos de cursis, ya tienen un hueco en nuestro corazón. Allí estaban, pacientes, esperándonos. 

2016_08_praga-23-2

Después de todo, este ultimo día en aquel barrio y aledaños hicieron que nos despidiéramos de Praga con muy buen sabor de boca.

2016_08_praga-138

2016_08_praga-53

Partimos. Empieza nuestro bike trip. Teníamos tantas ganas de subirnos a las bicis que este día nos metimos 63 Km entre pecho y espalda remolcando criaturitas y alforjas, pero más felices que un arbusto. No os asustéis , no hay desnivel, es totalmente llano y se lleva bien incluso con peso. 

2016_08_praga-melnik-02

Y ahora es cuando empezamos a conocer la Chequia real, y gracias al cicloturismo pudimos vivirla muy intensamente al menos por unos días. Esa Chequia con sus reminiscencias comunistas, las físicas y no tan físicas. La Chequia en la que tienes que suplicar para que te den de cenar porque eso de que el cliente es lo primero es muy relativo. Aquella en la que vas a cambiar a un banco y te dicen que el cambio es mucho mejor en la tienda de al lado, que vayas allí. Suspiras con alivio y sonríes al darte cuenta de que quizá aún hay gente en el mundo que no se ha enterado de qué va esto del capitalismo. 

2016_08_praga-melnik-11

La jornada transcurrió con mucho calor y humedad sin abandonar en ningún momento el Moldava. Pudimos hacer un picnic de aquella manera bajo el solazo checo (qué raro suena esto eh!) y vivimos la aventura de cruzar, bicis incluidas, a la otra orilla del rio en una barcaza. Esta vez utilizo el término barcaza, pero nada más cruzar la frontera con Alemania, la cosa cambia, y quizá barcaza no es la palabra ja ja. Contrastes.

2016_08_praga-melnik-05

2016_08_praga-melnik-04

2016_08_praga-melnik-08

tierras_de_cultivo_a_melnik_pekebikers

2016_08_praga-melnik-15

2016_08_praga-melnik-17

2016_08_praga-melnik-12

Pacientemente y tras un largo día divisamos Mělník, allá arriba, más arriba aún, en una colina. Rodeada de viñedos. 

2016_08_praga-melnik-20

2016_08_praga-melnik-22

Mělník, un placer, tan cerquita de Praga y tan desconocida. Pequeña pero entrañable. Lugar de encuentro del río Moldava con el río Elba, cambiamos de tercio y mañana acompañaremos en nuestro pedaleo al Elba. 

confluencia_moldava-elba_pekebikes

Podéis descargaros el track de la jornada aquí. 

Pin It on Pinterest

Share This