Hoy os traemos el relato de nuestra aventura cicloturista por el sur de Eslovenia. El norte y sus espectaculares Alpes Julianos eran difíciles de superar. Sin embargo, el sur te sigue mostrando esos increíbles atractivos naturales que le hicieron ganarse el sobrenombre de “la atracción verde“. Pedaleando rumbo al sur seguiréis disfrutando de los paisajes del karst, los inmensos bosques, la coqueta Ljubliana, castillos excavados en la roca o increíbles cuevas kársticas para terminar a orillas del Adriático. 

  • Desde Kranj hasta Ljubliana

Salimos felices de Kranj y nos enfrentamos a una etapa corta y disfrutona de unos 33 km. La verdad es que, de nuevo, los eslovenos juegan al despiste para hacer estos viajes mas entretenidos si cabe, y aunque está indicada como cycling path en los mapas de turismo en bici de Eslovenia (path naranja) se trata en realidad de un carretera poco concurrida pero no lo que entenderíamos como carril bici al uso. Nosotros, utilizando nuestra aplicación Komoot, fuimos intentando evitar la carretera donde podíamos, de esta manera encontraréis idas y venidas en el track.

Decir que teníamos dos alternativas de track pero optamos por la que iba a lo largo del río Sova, ya que nos pareció que sería mucho más atractiva y soñábamos con el clásico ciclo-picnic fluvial. En uno de los desvíos y guiándonos por nuestro olfato, cada vez más agudizado por los múltiples viajes cicloturistas, acabamos en un lugar casi paradisiaco y parada obligada si vais con niños.

Se trata del Piknik Prostor SIDRO que, aunque suene muy asturiano, de asturiano no tiene nada, pero merece mucho la pena. Allí estuvimos observando los cisnes, descansando mientras los pekes lo pasaban bomba en un parque plagado de juguetes y elementos varios de diversión. Lo sentimos como un verdadero oasis en esta etapa que fue algo dura psicológicamente porque nos esperábamos un cycling path que no acababa de llegar.  De nuevo Eslovenia nos sorprende con lugares kidsfriendly de los que cuesta pasar de largo, y mas si los localizan los pekes, que para esto tienen un super radar.

Llegamos a Ljubliana ¿y qué decir? pues todo y nada. Podríamos escribir largo y tendido porque Ljubliana nos fascinó, pero esto no es un post de Lijbliana y tenemos muchas cosas que contar de nuestra ruta por el sur. Ideal para la bici, no en vano es una de las ciudades mas verdes de Europa y se sitúa en el top veinte de las mejores ciudades del mundo para recorrer en bici. Pequeña, coqueta, animada, con un aire decadente y ciertos rasgos mediterráneos decorados con tejaditos rojos.

Aquí se nota, se palpa, que la bici es el día a día, la bici se usa. No os podéis perder la experiencia de recorrerla en bici de cabo a rabo con los pekes. Pedalear por Slovenska Hisa junto al rio y parar en cualquiera de esos fabulosos cafés mientras contemplas el continuo ambiente de fiesta callejera. Coger el teleférico para explorar la colina del Gran castillo de Luibjiana, donde siempre encontrarás exposiciones interesantes. O perderos en bici por el parque Tivoli, una maravilla, para pasar luego la tarde en la zona alternativa de Metelkova Mensto.

Ah, y buscad los dragones por doquier, el país y la ciudad de los dragones, en especial el puente del dragón. Dicen los lugareños que a veces incluso mueve la cola, decidnos si lo conseguís ver, seguro que los pekes y su imaginación consiguen ver esto y mucho mas. Finalmente, para pekes también os recomendamos el museo de ilusiones.

  • Desde Ljubljana hasta Crcarevec

Salimos de Ljubliana cogiendo el euro velo 9 indicado en al mapa de bici de Eslovenia como long distance cycling path. Sin embargo, el desnivel indicado hasta nuestro destino cerca de Predjama es de 1000 metros que nos vemos incapaces de hacer con carritos, peques y alforjas.

Por tanto, nos movilizamos para buscar alternativas que al menos nos ayuden a superar esos primeros 600 metros de desnivel. Hay autobuses que paran en estos pueblitos perdidos pero no admiten bicis. Los trenes van por el valle vecino y nos perderíamos estos estupendos paisajes por los que queremos pedalear aunque sea solo los últimos 30 km. Por tanto, llamando a unos y otros al final optamos por una furgoneta que nos acercó hasta Rakitna. Con esta maniobra hemos superado un puerto que, tras hacerlo en coche, comprobamos que nos habría sido casi imposible subir, ganas no nos faltaban pero las fuerzas empezaban a flaquear.

Seguimos por el eurovelo 5 que, de nuevo, vuelve a ser una carretera muy poco concurrida, pero carretera. La ruta sin embargo es espectacular entre pinares, abetos y valles verdes y profundos, merece la pena y lo disfrutamos un montón a pesar de los 35 grados.

Llegamos a nuestro destino cerca de Predjama, un pequeño pueblo llamado Crcarevec, hemos decidimos dormir aquí para dividir esta etapa que considerábamos muy dura. Dormimos en un un B&B bastante austero pero muy auténtico y regido por nuestra amiga Josephine, peculiar donde las haya, no para de hablar y contarnos historias.

En total hemos hecho 300 metros de desnivel que no esta mal, pero muy disfrutones. El track lo encontraréis desde Rakitna

  • Desde Crcarevec a Predjama

Salimos pronto hasta nuestro objetivo en Predjama, la etapa de hoy es corta pero “steep”. Solo 22 km pero tela marinera, para poner a prueba nuestro coranzoncito cicloturista. 

Este tramo solo tiene dos o tres km de carretera incómoda porque al llegar a Planina nos desviamos hacia una carretera muy terciaria por la que casi no pasan coches. Paisaje impresionante y más característico de la región del Karst, verdes prados, alpacas, frutales y viñedos. Tenéis el track aquí. 

Llegamos a nuestro alojamiento justo al lado del castillo de Predjama. Un hostal austero pero en un sitio privilegiado desde el que podemos disfrutar de las vistas del castillo. El castillo es turístico, para que engañarnos, pero el entorno vuelve a ser idílico, y al pasar la noche allí pudimos disfrutar de un atardecer de tormenta casi en semi-soledad.  La leyenda del castillo, con el ruido de los truenos de fondo, dejaron a más de un peke con la boca abierta durante horas. En el castillo vivía el caballero Erasmo, el Robin Hood esloveno. El cual murió mientras estaba en el baño del castillo, haciendo sus necesidades, tras la traición de uno de los sirvientes a cambio de un puñado de monedas. Parece que el baño era el punto débil del castillo. Muy recomendable la visita al castillo, y a las cuevas y túneles que construyeron Erasmo y sus amigos para escapar ante el ataque del enemigo. En fin, los pekes se quedaron impresionados con las aventuras y desventuras de Erasmo y quizá aprendieron de alguna manera que los héroes también son humanos y no súper héroes.

El entorno, además da para hacer excursiones y por cierto, como curiosidad, decir que por aquí mismo pasa el camino De Santiago. Si vuestros hijos tienen más de 6 años, incluso pueden visitar la cueva de abajo del castillo, sería está por la que el caballero y colaboradores salían al pueblo en busca de comida mientras los atacantes esperaban fuera?

Al día siguiente visitamos las cuevas de Postojna, a la que se puede ir cómodamente en bici desde Predjama o sino, hay autobuses gratuitos que unen el castillo con las cuevas.

De nuevo, al principio, nos sentimos un poco agobiados por la gente, ya que no esperábamos tanta, pero decidimos relajarnos a modo soy un junco y una vez dentro, hemos de decir que la cueva es espectacular! Impresionante lo que tienen ahí y al final nos mereció la pena. El momento trenecito con un recorrido de un km y medio a los niños les fascinó, siendo el recorrido total de 3 km y aún queda cueva para rato.

  • Desde Predjama a Triestre

Y abordamos la última etapa de nuestra aventura cicloturista, la que más miedo nos daba, 46 km con 600 m de desnivel, tela. Había que superar la montaña de Predjama para luego bajar hasta el Adriático, nuestro destino, Triestre.

Tras estudiar posibles rutas finalmente hicimos un mix. Salimos de Predjama por un camino casi imposible del que tuvimos que sobrevivir, para luego coger otro camino más asequible para bici y atravesando un bosque impresionante. Los primeros 15 km son por caminos ciclables pero con pendiente, para continuar por una carretera terciaria por la que casi no pasan coches hasta Divaca.  Paisajes del karst, vacas, colinas verdes, pequeños pueblos con floreados balcones, lo que viene siendo la tónica de estos últimos días. Tenéis el track de la ruta aquí. 

Seguimos por esta pista/carretera de lo más agradable hasta Sezana,para pasar a Italia y cambiar el paisaje radicalmente. Así, como por arte de magia, nos saluda el adriático a lo lejos. Y desde ahí 1000 metros de descenso ininterrumpido hasta Triestre. Aún tengo dolor de muñecas de darle al freno, y esto es verídico , pero.. como disfrutamos ese final de ruta.. de los mejores que recordamos.

Y ya estábamos!   Tras más de 300 km después y 2400 metros de desnivel acumulado, aquí huele a mar, estamos en Triestre!! Lo hemos conseguido! y espectacular fin de ruta 🙂 

Y el resto, al llegar a Triestre, pues unos nos dedicamos a disfrutar de la ciudad con los pekes, mientras los otros cogían 2 trenes, uno italiano y otro austriaco para recuperar los coches. Decid que si vais a hacer la vuelta con bicis, enteraros bien porque, así como en el tramo italiano no suele haber problema para meter las bicis en el tren, sorprendentemente los austriacos si que ponen muchos problemas y, o reservas sitio para las bicis, o te pueden dejar mas tirado que una colilla. 

En Triestre disfrutamos de nuestro momento italiano al mas puro estilo “La gran Belleza” (muy fan de esta película 🙂 desde nuestro alojamiento con unas vistas increíbles al Duomo por un lado y al Canal Grande por el otro, espectacular. Disfrutamos de tres días maravillosos, comiendo heladitos y reponiendo algo de fuerzas. No esperábamos mucho de Triestre y quizá por eso nos gusto tanto o quizá porque cuando llegas a un lugar así, a orillas del mar y tras km de pedaleo, dejando mucho esfuerzo detrás, todo lo saboreas de otra manera. 

Y con esto solo deciros que desde entonces @WeFeelSlovenia 🙂

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