La inauguración de la línea de tren Burdeos-La Teste de Buch supuso un antes y un después en la vida de Arcachon.

Es increíble pensar en el impacto que una línea férrea puede llegar a tener en el devenir de un pueblo, el de Arcachon, sin ir más lejos, un lugar de humildes pescadores que a mediados del siglo XIX se vió invadido por una aristocracia europea refinada, con exquisito gusto por el lujo, la ostentación y el culto al cuerpo, convirtiéndole en un destino vacacional famoso por su balneoterapia y hasta visitado por el emperador Napoleón III.

Paseando por sus calles se me plantea la duda existencial de no saber qué casa comprar, en el hipotético caso de que un día fuera la agraciada ganadora de una primitiva, afortunadamente los nervios se disipan pronto cuando me digo: no te calientes, hay una posibilidad entre un millón de que eso suceda, así que, limítate a disfrutar de la vista.

Casas_Arcachon_pekebikers

Florecita_Arcachon_pekebikers

Arcachon no sería la que es sin su bahía; alimentada por el mar y los múltiples ríos que desembocan allí, han hecho de ella un lugar de naturaleza explosiva, ofreciendo multitud de excursiones en barco para descubrir todos sus tesoros: el delta del Leyre, la isla de los pájaros con sus famosas Tchanquees, los puertos ostrícolas de Gujan Mestras, el banco de arena de Arguin, la duna de Pyla, y Cap Ferret con su pintoresco pueblo L´Herbe. Puedes ponerle el toque de glamour a tus excursiones con unas ostras y vinito del lugar.

Nuestra apretada agenda no nos permite realizar todas estas excursiones, pero como bien dicen, hay que dejar motivos para poder volver ¿no?, así que nos dirigimos a uno de los varios puertos que tiene Arcachon, para coger un barco que nos lleve a Cap Ferret y proseguir nuestra ruta. Hay barcos preparados para el transporte de bicicletas, están habituados a ello, tienen como una especie de plataforma delantera donde las atan, al igual que los remolques. El desplazamiento nos costó 39€ en total (dos bicicletas, un remolque, dos adultos y una niña) y en cuestión como de media hora-40 minutos estábamos al otro lado de la bahía contemplando el faro de Cap Ferret, que asoma feliz de entre las estacas ostrícolas, y la duna de Pyla desde otro punto de vista.

Arcachon_Cap_Ferret_pekebikers

Faro_Cap_Ferret_pekebikers

Al rato de empezar a rodar, el carril bici nos pasa al lado de un supermercado, así que aprovechamos para comprar viandas y poder montar uno de nuestros picnics playeros.

Para llegar a Lacanau preferimos subir paralelos a la costa, por parecernos una alternativa mas directa y por seguir disfrutando de las playas, con baños en Le Grand Crohot, Le Porge Ocean, y Gressier, en las que encontramos chiringuitos para comer. Esta decisión supuso sacrificar la visita a L´Herbe, uno de los pueblos de pescadores mas pintorescos de la zona, con cabañas de vivos colores, algunas de más de un siglo de antigüedad.

Le_Porge_Plage_pekebikers

Gressier_Plage_pekebikers

Gressier_duna_pekebikers

En Lacanau nos alojamos un poco a las afueras, en un B&B a pie del carril bici que al día siguiente nos llevaría a Burdeos. Esto no fue un impedimento para, una vez que descargamos las bicis, nos duchamos, perfumamos y pusimos ropa limpia, ir a cenar unas tapas a una terracita en Lacanau Ocean, con unos chichis de postre, que no son otra cosa que nuestros churros de toda la vida pero con un nombre exótico a la par que sugerente.

Y como acostumbramos, os dejamos el recorrido de esta etapa aquí.

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