Aprovechando una de las pocas ventanas de buen tiempo que hemos tenido por Madrid en las últimas semanas, salimos, cual caracoles, a tomar algo de vitamina D, que tanto plan indoor nos está haciendo palidecer.

Tenemos ya la mochila en la puerta de casa esperando un nuevo rayo de sol, momento en el que saldremos de estampida a disfrutar de lo bonito que debe estar el campo después de todo el agua vertida. Es curioso pero ¿no os habéis acordado, durante estas semanas, de nuestros primos-hermanos los europeos, esos a los que te choca ver espachingados en tumbonas en el hyde park, por decir uno, en cuanto se vislumbra un atisbo de rayo? Llamadnos raras pero, hemos desarrollado cierta empatía con ellos durante estos días, y con todos esos jubilados que emigran a los micro-climas de nuestras costas, y es que, mira que necesitamos la luz y lo que nos cuesta buscar planes a resguardo controlando que no se nos disparen los gastos de la visa.

Si estáis como nosotras, ansiosos por ver una A mayúscula en el mapa isobárico, y salir a retozar, tomad lápiz y papel porque os vamos a proponer una excursión en familia, facilita y disfrutona, para ir cogiéndole ritmo a la primavera.

Se trata de una ruta de apenas 7 km que combina varios itinerarios senderistas locales para hacerla circular. Parte de Miraflores, más concretamente de la fuente del cura, a la que llegaremos desde el centro del pueblo siguiendo la carretera a Rascafría, para desviarnos a izquierdas pasados unos 500 metros, y cruzando el río Miraflores, al momento y a la derecha, veremos el aparcamiento de la fuente del cura.

Estacionamos nuestros vehículos, cogemos los bártulos y enfilamos por la pista que sale a la derecha del aparcamiento.

Aunque a este lugar se le conoce como las dehesas de Miraflores por tratarse de una zona dedicada, principalmente, al pastoreo del ganado vacuno, lo cierto es que se trata de un paraje de gran valor ecológico y natural, con una masa densa de robles, pinos, encinas y otras especies de formas caprichosas… que nos permitirán disfrutar de paseos hasta en esos días calurosos de verano.

El camino SL-05 nos llevará hasta el embalse de Miraflores, con una bonita estampa de este coto deportivo de pesca, al que llegaremos siguiendo casi paralelos al curso del río Miraflores.  Después de una paradiña para unos frutos secos y esas amigables charlas, empezamos un ligero ascenso  para encontrar un sitio ideal donde soltar la manta de picnic y dejar que los pekeñajos se esparzan, entren en contacto con el entorno y den rienda suelta a sus juegos, mientras los mayores aprovechamos para ponernos al día y abordar otros temas de actualidad.

Después del relax, emprendemos de nuevo la subida entre arroyuelos y resquicios de nieves vírgenes hasta toparnos con el cordel del puerto de la Morcuera, donde, con la excusa de la brisa en aquellas latitudes, desenfundamos una cometa y los adultos aprovechamos para tirarnos de nuevo al suelo en plan comando y seguir con nuestras amenas conversaciones.

Después de esos 340 metros de desnivel aprox. de subida empezamos la bajada por el camino SL-02 que discurre por el monte de la Raya hacia la fuente del cura, pero, no os lo perdáis, todavía nos dio tiempo a dos paradas más, una para merendar y otra para escalar unos boulders y contemplar las vistas. Si por algo os decíamos que era una ruta facilita y disfrutona…

En la fuente del cura disponéis de, fuente, obvio, de ahí su nombre, y mesas de picnic. Aquí podríamos haber hecho otro alto en el camino, pero la verdad, tanta charla nos tenía extenuados, hacía tanto que no nos veíamos que ni tiempo para más documentos gráficos tuvimos, así que, no hay fotos de los highlights de la ruta, ups, pero nada que no se pueda resolver con san google.

Podréis descargar el track de la ruta aquí, para no perderos y si os apetece hacer mas rutas senderistas con niños, os recomendamos el libro de la editorial desnivel “Sierra de Madrid con niños“.

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