El bosque de Betato antaño fue un bosque prohibido y misterioso en el que, supuestamente, las brujas del Valle de Tena celebraban sus reuniones clandestinas.

Llegamos a este lugar sin saber de su pasado ni lo que nos encontraríamos allí, bueno, sabíamos lo obvio, que habría árboles y que en su conjunto formaban un bosque, pero más allá de eso…; nuestro objetivo no era otro que el de disfrutar de un paraje otoñal, y por proximidad a nuestro alojamiento, este fue el sitio elegido.

Bosque de Betato

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Bosque de Betato

Coincidió con el día de todos los santos, para más inri,  y nos encontramos bastante gente, probablemente buscando las tonalidades de las hojas caídas, como nosotros, o quizás algo más espiritual, y es que el paisaje por sí mismo sobrecoge, y si a ello le sumamos los largos inviernos y su inherente aislamiento, tenemos varios ingredientes que condicionan las costumbres de sus gentes, donde supersticiones son susceptibles de ser confundidas con brujería.

Bosque de betato

Bosque de Betato

Lo que nos sorprendió sobre manera fue descubrir, a posteriori, al calor de la chimenea y con unas ricas castañas asadas en mano, que allá por el 1637-1643 la inquisición, enviada por Felipe IV, hubo de practicar un exorcismo en masa, algo que podría sonar a leyenda sino hubiera sido documentado en el “Patrocinio de ángeles y combate de demonios” por el abad del monasterio de San Juan de la Peña, y que se recuerda hoy en día en la Feria de brujas, mitos y leyendas del Valle de Tena, que tiene lugar a mediados de junio en Sallent de Gállego.

Este bosque embrujado se encuentra en el pirineo aragonésentre las localidades de Piedrafita de Jaca y Tramacastilla de Tena, bajo el abrigo de la sierra de Partacua, la protección de Peña Telera y Peña Blanca y hechizado por el azul turquesa del embalse de Búbal.

Embalse de Búbal

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Más allá de brujas, pócimas, supersticiones o encantamientos, no hay mejor parque de juegos para un niño que dejarle a sus anchas en un bosque, da igual el palo del anuncio, que hojas de las desnudas hayas, piedras o flores…, cualquier cosa es un tesoro para ellos, y pareciera que están en su hábitat natural, ese del que les privamos en su día a día, y en el que, sin embargo, se les ve de lo más felices.

Bosque de Betato

Bosque de Betato

Bosque de Betato

El paseo se puede complementar con una visita al parque faunístico de La Cuniacha, donde en un recorrido de 2-3 horas se pueden ver 13 especies animales en semi-libertad, con lobos, linces, renos, osos, bisontes…, aunque lo más espectacular es, sin duda, el paraje en el que se encuentra.

Lacuniacha

Viendo osos en Lacuniacha

Otra alternativa que se puede hacer es subir al Ibón de Piedrafita, a los pies de la imponente Peña Telera.

Si buscáis alojamiento por la zona, Piedrafita lodge tenía muy buena pinta, cabañas de madera entre el bosque de Betato y el embalse de Búbal.

Piedrafita Lodge

Y si tenéis niños ya mayorcitos con ganas de soltar adrenalina, y visitáis la zona en verano, podéis plantearos hacer descenso de cañones disfrutando del Gorgol. Formigal y Panticosa están al ladito también para hacer una escapada invernal.

Os dejamos nuestro track aquí, que puede hacerse circular si se sigue la pista que vuelve a Piedrafita de Jaca.

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