El río Nansa fue unos de los ríos salmoneros más importantes de la península, y del que podremos disfrutar siguiendo la senda fluvial que discurre por su margen derecha.

Os proponemos un paseo relajado ideal para hacer en familia, sin dificultad, por terreno cómodo y prácticamente llano; es una ruta lineal de unos 8 km por trayecto en el que, si vais con más gente, podréis plantearos hacer combinación de coches para rescatarlo del inicio, o si vais solos, mandar a papi a buscarlo y que así se curta un poquito.

La senda fluvial del río Nansa parte de la central hidroeléctrica de Trascudia, en el pueblo de Camijanes, y termina en el área recreativa de Muñorrodero, donde unos columpios estarán esperando como premio a los pekes que finalicen la ruta.

A nosotros nos cundió el pánico cuando, al llegar al punto inicial, descubrimos que habíamos olvidado la mochila deuter que utilizamos para transportar a nuestra peke de tres años y medio; pensaréis que es raro a esa edad llevarla todavía en mochila, pero lo cierto es que nos ha salido un poco gamba, es toda cabeza y patas, por lo que con su peso pluma hemos podido seguir amortizandola hasta la fecha.

Para nuestra sorpresa, la tía aguantó los 8 km sin que tuviéramos que escuchar ni un “estoy cansada”, iba entretenida cogiendo sus flores, palos y demás tesoros, y acompañada siempre de sus inseparables prismáticos, además, acabamos de superar el miedo a coger bichitos y ahora no hay mariquita o caracol que se nos resista, disfrutar de ese cosquilleo en las manos no tiene precio.

Senda fluvial del río Nansa, Cantabria

Senda fluvial del río Nansa, Cantabria

El recorrido comienza con las cascadas de la imagen, y planteando dos variantes un poquito más adelante, una que sigue a orillas del río y otra que sirve de alternativa cuando éste va con mucho caudal e inunda algún tramo, nosotros nos vimos obligados a coger éste último en un punto de crecida, desviándonos por una pista que nos devolvió al río al poco tiempo.

Cascadas de la senda fluvial de río Nansa, Cantabria

Indicaciones senda fluvial del río Nansa, Cantabria

La flora es tipicamente la de un bosque de ribera de la zona, con alisos, fresnos, espinos, sauces y laurel, del que siempre recolectamos algunas hojas para dar gusto a un buen arrocito a la cubana o resto de guisos, así la peke se da cuenta de donde proceden las cosas que comemos, aparte del supermercado.

Planta

Senda fluvial del río Nansa, Cantabria

Senda fluvial del río Nansa, Cantabria

Senda fluvial del río Nansa, Cantabria

En cuanto a la fauna, parece que en el Nansa habitan también el desmán, nutria, lamprea, cangrejo autóctono y el salmón, que como comentamos al principio, contaba con una de las poblaciones más importante de la península, hasta que, desafortunadamente, la mano del hombre puso obstáculos de hormigón que impiden, a los rosados peces, remontar el río para su desove.

Hemos decidido, así, unilaterálmente, que este río deje de ser salmonero para destinarlo al aprovechamiento hidroeléctrico, construyendo varias presas infranqueables que limitan los frezaderos; de su pasado salmonero ya solo quedan los restos de unas carretillas metálicas que servían para cruzar el río de lado a lado, y algún que otro salmón con un instinto de supervivencia muy desarrollado.

Senda fluvial del río Nansa, Cantabria

A unos dos km de terminar el recorrido, el río se encajona con rocas verticales al pie del cauce; unas pasarelas de madera salvarán el tramo más rocoso y desde las que podremos contemplar una pequeña gruta; justo después se encuentra una pequeña zona de escalada a la que se puede acceder directamente desde el mirador de la Cofría.

Senda fluvial del río Nansa, Cantabria

El tramo final hasta el área recreativa de Muñorrodero es el más engorroso, imposible salir de él con las botas limpias; mira que hemos hecho esta ruta varias veces y no recuerdo ninguna en la que no hayamos patinado sobre barro.

Aunque la ruta no tiene ninguna complicación, aquí os dejamos nuestro track, como siempre.

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