Cuando estuvimos por última vez en la comarca del Alto Gállego visitando a la familia, no podíamos imaginarnos que descubriríamos tanta espiritualidad en un pueblo abandonado.

Nos encanta hacer rutas por pueblos abandonados, quizás suene un poco frívolo decirlo así, y pudiera parecer que nos alegre que se queden deshabitados, nada más lejos de la realidad, pero es que, habitualmente, provocan en nosotros una amalgama de sentimientos encontrados que no nos dejan indiferentes. Nos hacen volar la imaginación pensando en cómo serían sus gentes y estilo de vida, nos dan ganas de huir del ritmo frenético de la ciudad en busca de ese lugar tan idílico, para de repente cuestionamos si, unos urbanitas como nosotros, seríamos capaces de adaptarnos a un cambio tan brusco y a sus largos inviernos. Nos mantienen, durante un buen rato, con la cabeza aturullada pensando en un nuevo oficio que pudiera ser compatible con la vida allí, dando paso a la mayor de las frustraciones por no ocurrírsenos ninguna brillante idea que permita dicho cambio. 

Cuando la cuñada nos propuso ir a Susín, dijimos: sí, quiero, aun a sabiendas de que siempre nos quedamos un poco tocados con estas visitas.

Llegamos a Oliván, un pueblo muy cuco cercano a Biescas, Huesca, bueno, como casi todos los del pirineo, y allí buscamos la pista que baja al río del mismo nombre. Aparcamos antes de llegar al puente que cruza el río y en marcha, comenzamos una ascensión suave hacia Susín. Pronto nos saldremos de la pista para adentrarnos por una senda mucho más frondosa, con algunas hayas centenarias que seguro podrían contarnos con detalle todo el peregrinar de sus gentes.

Camino a Susín, Huesca

La llegada a Susín no podría ser más bonita, con las vistas de la iglesia de Santa Eulalia al fondo, y hacia la derecha los picos nevados del valle de Tena, y es que el pueblo se encuentra en un altiplano desde el que se tiene una perspectiva espectacular de Oliván y una estampa pirenaica digna de postal.

Vistas de Susín, Huesca

Susín, Alto Gállego, Huesca

Noelia, a la que el verano pasado aburrimos con tanto pueblo abandonado, nos dijo: pero si no está todo roto, en este pueblo hay vida, y nada más cierto, Susín tiene alma, el de Angelines Villacampa Villacampa. Hace ya casi tres años de su fallecimiento, pero su espíritu sigue vivo. Fue la última habitante de esta aldea y luchó incansablemente porque no cayera en el olvido, tanto es así que fundó la asociación Mallau con la que poder ir restaurando y preservando este precioso lugar. La gestión de la asociación la lleva hoy en día su hijo, que junto con un grupo de voluntarios, se reúnen el último sábado de cada mes para continuar la labor de Angelines y convertir a Susín en un ecomuseo. Su misión, transmitir las costumbres del pueblo, para lo que organizan iniciativas tan chulas como cuentacuentos, talleres y jornadas. El próximo evento está agendado para el 9 de julio, una excusa perfecta para planificar una escapada a Huesca, la magia ¿no os parece?. Además, no será la única magia que encontraréis, podréis pasear por el bosque embrujado de Betato o visitar el parque faunístico de Lacuniacha ¿Os lo vais a perder?. 

Cuentacuentos Susín 2016

Casa Mallau, Susín, Huesca

Casa Mallau, Susín, Huesca

Ruinas de Susín, Huesca

Nosotras nos hemos propuesto seguir asomándoos a cada rinconcito de Susín, para disfrutar juntos de sus cuidados detalles. Nadie diría contemplando estas fotos que estamos ante un pueblo deshabitado, sino fuera porque las dos casas que quedan en pie, así como la iglesia, conviven con las ruinas del paso del tiempo. Pareciera que viéramos a Angelines regando las plantas, dando de comer a los pajaritos, alumbrando el pueblo con velas y saliendo a nuestro encuentro para contarnos todas esas historias de la vida en Susín, como solía hacer con todos los curiosos visitantes que se acercaban a pasar el día.

Herrería de Susín, Huesca

Abriendo_puertas_de_Susín_pekebikers

Puerta_al_paraíso_Susín_pekebikers

Planta_Susín_pekebikers

Casita_pájaro_Susín_pekebikers

Farolillo_Susín_pekebikers

Después de un sabroso picnic en el mullido césped contiguo a la iglesia, emprendemos el regreso. La ruta la hicimos circular, de subida a la ida y disfrutando de una bajada continua a la vuelta, además, aprovechamos nuestra llegada al río Oliván para una improvisada pesca. Tenéis cargado el recorrido en wikiloc.

Iglesia de Santa Eulalia, Susín, Huesca

Calle de Susín, Huesca

Camino_de_vuelta_Susín_pekebikers

Río Oliván, Huesca

Reflejos_de_Susín_pekebikers

Esperamos os haya gustado nuestro pequeño homenaje a Angelines, y si os habéis quedado con ganas de saber más, no dejéis de ver este vídeo de Aragón TV.  Ojalá que entre todos y con la gran labor que está haciendo su asociación, la llama de Angelines no se apague nunca. Por siempre, Susín.

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