Y es que también se alimenta de sus gargantas y piscinas naturales,  de su exuberante vegetación, de los castañares y robledales,  de su cristalino río Jerte, de sus pueblos serranos, de los colores del otoño, y de visitantes como nosotros que  buscan un sitio donde relajarse del bullicio diario,  en un lugar con un microclima único cuando el frío empieza a apretar en la meseta.  

Corría la navidad del 2014 y los pekebikers cumplían con los rituales de las esas fechas, villancicos, polvorones, cenas, preparativos de reyes, compromisos familiares y etc.. Esta navidad, por h o por b, no habíamos planificado un viaje largo y nerviositos estábamos, necesitábamos un escape, desconexión del mundo navideño y poder saborear la slow life aunque solo fuera por unos días. Queríamos evadirnos, naturaleza, dedicarnos al 100% a nuestros pekes, y disfrutar de largas conversaciones con los papis al calorcito de la chimenea mientras los “angelitos” duermen.

¿Y qué buscábamos? un lugar tranquilo y poco transitado en estas fechas y, ya que no íbamos a la nieve, a ser posible con buen clima para poder sacar ese trekker que llevamos dentro. Así llegamos a la casa de Tía Josefa, en Tornavacas, en el maravilloso Valle del Jerte.

apartamentos peña Negra

hojillas _pekebikers_valle del jerte

Y desde el momento en que pisamos el valle del Jerte, no dejó de sorprendernos. A todos os sonará la cerezada y todos habréis saboreado esas deliciosas picotas (uhmm, salivando estoy de solo pensarlo!), pero el valle es mucho más. Así que os vamos a contar algunas cosas que al menos nosotros desconocíamos.

La famosa esquila de Tornavacas. Nada más llegar nos sorprendió al atardecer un curioso sonido. Era como una campana que se acercaba para luego alejarse. Misterio!!! Se trataba de la esquila o campana de Tornavacas. Parece que es una tradición que data del siglo XVI de cuando Carlos V paso por estas tierras y desde entonces cada día, llueva o truene, sale una mujer  conocida como “moza de ánimas” que recorre el pueblo tocando la campana a la hora final del crepúsculo vespertino. Al pasar los lugareños recuerdan a sus difuntos , se santiguan y rezan. Ellos los llaman el “toque de ánimas“. Al día siguiente nos pilló paseando cerca de la fuente de Santa Ana. Imaginad el momento, calles empedradas en silencio, solitarias y el sonido de la campana con una silueta al fondo que se va acercando, encantador a la par que algo tenebroso. Como curiosidad decir que el toque de ánimas solo se conserva aquí y en la Alberca, en Salamanca,  y justo habíamos estado allí hace un mes.

atardecer_pekebikers_valle del jerte

 –Sus Increíbles Miradores: Otro día, justo a la hora de toque de ánimas, nos dimos de bruces con estas vistas de las cumbres de Gredos desde el mirador del monte de la cruz, en el puerto de Tornavacas, que me decís? increibles eh! de camino o de vuelta de nuestras rutillas “andarinas” y actividades varias, los miradores son parada obligada. Nosotros pudimos visitar el mirador del chorrero de la Virgen, en la reserva de la garganta de los infiernos, y el de avenida del valle en Piornal, pero hay multitud de ellos, podéis encontrar más información aquí

solitarios-gredos al fondo_pekebikers_valle del jerte

mar de nubes_del jerte_pekebikers

Su infinidad de Gargantas: nuestra más absoluta ignorancia nos llevó a pensar durante mucho tiempo que las gargantas estaban en la Vera o que eran más características del valle vecino, pero no sé si sabéis que el Jerte es conocido también como “el valle del agua“, Imaginaos pues la cantidad de gargantas que podéis encontrar y con unos nombres cuanto menos curiosos, garganta de las monjas, de Marta, de los papúos, de los buitres y etc. ¿No mataríais por saber la pequeña historia que hay detrás del nombre de las diferentes gargantas?

Rio_pekebikers_valle del jerte

La variedad de rutas de senderismo para todos los niveles y colores. Desde rutas de alta montaña, como la travesía alta de Extremadura-Covacha, hasta rutas mucho mas cortitas y sencillas para los mas perezosos, para los pekes o para aquellos que los porteamos. Tenéis información de todas las rutas con un mapa de la zona aquí y aquí.

En ésta ocasión elegimos la “niña bonita” del valle, no teníamos muchos días y no queríamos perdernos la reserva natural de la garganta de los infiernos. Amaneció un día espléndido y nos esperaban los pilones dentro de la reserva, considerados por propios y extraños como una de las zonas de baños naturales mas bellas del mundo. La ruta es 5 Km ida y vuelta, una distancia disfrutona para los pekes.

cartel los pilones_pekebikers_valle del jerte

Miguel y joven  _pekebikers_valle del jerte

Comenzamos la ruta en el centro de interpretación de la reserva, situada entre las localidades de Jerte y Cabezuela del Valle. Seguimos un sendero que sale de la pista forestal del centro de interpretación de truchas y empezamos el ascenso. No os asustéis, es una subida tenue y preciosísima entre castaños y robles. Si en invierno es así de bonito, no llegamos a imaginar como habrá sido la otoñada. 

Joven Martin por la montaña _pekebikers_valle del jerte

niños _pekebikers_valle del jerte

Tras el ascenso, la senda medio se estabiliza en horizontal y recorremos un gran bosque frondoso que nos lleva hasta el mirador del chorrero de la Virgen, con las vistas de Gredos de nuevo y sus cumbres nevadas. Nos guían en el camino los hitos con algo parecido a la bandera extremeña.

equipo _pekebikers_valle del jerte

Gredos al fondo _pekebikers_valle del jerte

palito _pekebikers_valle del jerte

ekipo pekebikers _pekebikers_valle del jerte

Y justo cuando los pekes empezaban a protestar, encontramos una calzada, que conseguimos que bajaran a base de distracciones varias y ahí estaban, espectaculares, los pilones. Cruzamos el puente y avanzamos por el sendero esculpido en la roca, estábamos boquiabiertos. Los pilones se caracterizan por unas curiosas formaciones que denominan “marmitas de gigante“, una sucesión de pozas y pozas que han sido excavadas en bloques de granito a lo largo de siglos. Te dan ganas hasta de tirarte! y eso que estamos en Diciembre.

los pilones,llegada_pekebikers_valle del jerte

Los pilones_pekebikers_valle del jerte

Los pilones 2_pekebikers_valle del jerte

Para finalizar otro “plus” del Valle del Jerte son los Valles que lo rodean. Sonará raro pero solemos aprovechar las escapadas para conocer varios lugares, y su cercanía con otros sitios que merecen visita nos parece una gran ventaja. Caímos de casualidad en el puerto de Honduras y seguimos hasta Hervás, en pleno valle de Ambroz. No habíamos estado nunca y nos prometimos volver cuando volviéramos al Valle del Jerte. Por cierto, comentar que Hervás está lleno de restaurantes y que se come de vicio incluso alta cocina bastante elaborada.

hervas 3_pekebikers_valle del jerte

atardecer hervas_pekebikers_valle del jerte

Y bien? Merece o no la pena acercarse aunque no sea la temporada de cerezas? Volveremos, Valle del Jerte. 

Os dejo con un intento de selfie de la que suscribe con su peke en la mochila, creo que necesito un palito de esos que llevan los “japos” ja ja!

Marcos mochila

 

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