Si el otoño no viene a nosotros, iremos nosotros en su busca… Esa fue la premisa principal para elegir destino el pasado puente de octubre. La siguiente, y más compleja, la de encontrar un lugar apto para ciclar con niños, sin dejarnos los riñones en el intento.

Así es como elegimos la Sierra de Urbasa, en Navarra, ubicada en una gran meseta kárstica elevada por encima de los 1000 metros de altitud donde, una vez coronado el puerto, bien sea por el acceso norte o sur, te encuentras un plateau sin muchos desniveles. Justo lo que andábamos buscando.

Bicicleta por la sierra de Urbasa

Algunos de nosotros ya lo conocíamos, habíamos estado en la época TBK (time before kids), pero por aquél entonces teníamos energía como para subir todos los días el puerto desde Olazti/Olazagutía, ya montados en la bici, y luego hacer las rutas que fueran dentro del parque.

Los tiempos han de adaptarse a las nuevas circunstancias, y la edad no perdona, así que, esta vez elegimos el camping de Urbasa como campo base, al ser el único alojamiento arriba, en la meseta. Decir que no podríamos haber acertado más, eso de soltar a los niños dentro del recinto al finalizar las rutas, mientras los mayores nos tomábamos un refrigerio en la terracita de verano del bar, no tiene precio. Además, estar “sin servicio” en medio de una tupida masa forestal de hayas, tejos, enebros y pinos, proporciona una paz interior solo interrumpida por la organización de un rally de coches, que no tenían mejor sitio donde hacerlo que en aquel paraíso. Una de esas cosas contradictorias que se escapan a nuestro entendimiento. Afortunadamente, éste tenía lugar el sábado, y solo nos robaron el sueño la noche del viernes al sábado, en la que parecía que nos hubiéramos tele-transportado a un festival rave.

Pero bueno, anécdotas aparte, nuestra percepción de Urbasa no cambió, seguía siendo ese paraíso, comparable al de la selva de Irati , pero menos conocido y concurrido que éste. Perderse entre los ocres otoñales escuchando el chisporreteo de la hojarasca a nuestro paso, es puro placer.

Son varias las rutas que pueden hacerse. Las de senderismo las tenéis documentadas en la web del parque natural de Urbasa,  donde podéis incluso descargar su folleto correspondiente. Nosotros nos decantamos por la senda de los montañeros, aunque versión libre. Sube por una pista muy buena por la que llevamos a los chicos bien entretenidos marcando el camino con flechas hechas con palos, fomentando en ellos la labor social, y cuando se hubieron cansado, les planteamos el reto de cazar al vuelo alguna hoja que cayera de los árboles, bajo incentivo de premio, claro. La ruta parece que finaliza en el punto más alto, un roquedo a 1.113 metros de altura desde el que se tienen estupendas vistas de los pueblos de la zona norte. Aquí parece que finaliza la ruta y ha de volverse por el mismo sitio, pero nosotros optamos por hacerla circular utilizando un senderín que bordea esta pendiente, y que no tiene mayor dificultad que la de ir atentos para no llevarnos algún resbalón. Si queréis descargar el track, lo encontraréis aquí.

Senda de los montañeros, Urbasa
Senda de los montañeros, Urbasa
Senda de los montañeros, Urbasa

Senda de los montañeros, Urbasa

Senda de los montañeros, Urbasa

Senda de los montañeros, Urbasa

En cuanto a rutas en bicicleta por Urbasa, en el camping te dicen que todos los caminos de andar se pueden hacer en bici, afirmación con la que no estamos del todo de acuerdo, y menos yendo con niños, pero ya sabemos cómo son de aguerridos estos vascos… El caso es que hay una vuelta circular recomendable y que intentamos, pero que, por falta de tiempo, nos vimos obligados a dividirla en dos, con la consiguiente labor de inspección sobre el terreno, por lo que, vamos a intentar explicaros bien cómo combinar ambos dos tracks para evitaros el campo de minas en el que nos metimos nosotros (véase, un trocomocho o campo a través pisoteado por ganado con el que acabamos locos de tanto traquetreo) y la carretera central.

Sierra de Urbasa en bicicleta

En ambos dos casos salimos montados en la bici desde el camping. La primera jornada tiramos hacia el norte por la carretera NA-718 que cruza Urbasa, para desviarnos, como a menos de un km, por el camino hacia Otsaportillo. Los primeros 8-10 kms son asfaltados y los niños pueden ir en sus bicicletas sin problemas, teniendo siempre cuidado de algún coche que pudiera pasar. Ya después, el camino se convierte en pista de tierra y piedra suelta. Pasamos por el tejo de Otsaportillo, el refugio de Artepea y una borda con la sombra de un árbol que nos recordó a la peli de “un monstruo viene a verme“, para internarnos después en una zona misteriosa, con terreno menos cómodo, pero practicable si llevamos a los niños remolcados o en sillita. Un lugar muy bucólico en el que un grupo de curiosos ponys salió a nuestro encuentro, hasta que llegó Laurita con sus cacharros y partieron despavoridos.

Ruta en bicicleta por la sierra de urbasa

Ruta en bicicleta por la sierra de urbasa

Ruta en bicicleta por la sierra de urbasa

Sierra de Urbasa

Borda de Urbasa

Ella, con su buena intención y ganas de fomentar el cicloturismo entre los más pequeños, se aventuró a ampliar el reportorio de artefactos remolca-niños que os detallamos en este post, adquiriendo uno italiano llamado Trail Angel que, a priori, tenía buena pinta: dos puntos de anclaje a la bicicleta del niño, además de ser más económico que la follow me. Desafortunadamente, no pasó nuestro test de calidad, la mini-bici se torcía hacia un lado y el pequeño Marcos tuvo que hacer el resto de la ruta en silla.

http://www.pekebikers.com/consejos/el-transporte-de-ninos-en-la-bicicleta/

El caso, la zona misteriosa nos sacó a una pista que nos dejaría en el impresionante balcón de pilatos, lugar ideal para montar un picnic y observar el planear de los buitres.

Balcón de Pilotos, Urbasa

Balcón de Pilotos, Urbasa

Balcón de Pilotos, Urbasa
Balcón de Pilotos, Urbasa
Balcón de Pilotos, Urbasa
Balcón de Pilotos, Urbasa

Desde el balcón de pilatos se nos plantean varias opciones:

Balcón de Pilatos, Urbasa

  • Volver al camping por carretera, cosa que hicimos nosotros, después de atravesar el mencionado campo de minas amenizados por el traqueteo de Laurita y sus cacharros. Esta opción os la desaconsejamos, la carretera no tiene arcén, y aunque la gente parece respetuosa, habiendo otras opciones, mejor evitarlo. El track completo lo tenéis aquí.

Campo minas, Urbasa, Navarra

Trocomocho en Urbasa

Trail Angel

  • Seguir en este punto el track de nuestra segunda jornada en bici que encontraréis aquí, donde nos surgen otras dos opciones, bien hacerlo por el tramo que circula por la derecha de la carretera, el cual tiene unos 4 km de sendero para hacer a pie, pero que los niños agradecerán, o volver por la parte del track que circula a la izquierda de la carretera, muy cómodo, con zona asfaltada y pista ancha de tierra, para ir como un rayo, aunque en este sentido iríamos en ligero ascenso.

Sierra de Urbasa, Navarra

Lo que no hayáis hecho un día os lo podéis plantear para otra jornada. Pero no dejéis de ir a Urbasa porque os pueda parecer liosa nuestra explicación, tenéis los dos tracks y perderse es complicado, solo debéis buscar la combinación que más os convenza. De todas formas, nos tenéis a vuestra disposición para cualquier consulta que queráis hacernos.

El nacedero de Urederra es otro imprescindible de la zona. Se trata de una ruta a pie muy sencillita que comienza en el pueblo de Baquedano, debajo de la meseta, en la zona sur, y que permite tener otra visión de los farallones calizos del circo de Urederra y del balcón de Pilatos. Siguiendo el curso del río Urederra iremos encontrándonos con pozas de un azul turquesa en las que afloran las ganas de darse un baño, por suerte, no debe estar permitido, si no, aquello se convertiría en todo un parque acuático, con cientos de visitantes con una misma original idea. Para nosotros, que veníamos de hacer rutas aislados del mundo, fue un poco shock encontrarnos en fila india siguiendo a Vicente y toda su troupe, quizás sea por esta razón por la que nos gusta tanto la bicicleta, y es que, según te montas en ella y te adentras por caminos, parece que la gente desapareciera en un chás y a tu lado estuviera solo Christina Rosenvinge, los elegidos y la naturaleza.

Vistas desde el hacedero de Urederra, Urbasa

Hayas de Urbasa, Navarra
Nacedero de Urederra, Urbasa

Por cierto, este agolpamiento de gente en el Urederra está controlado mediante un cupo diario de visitantes, así que, deberéis reservar plaza en el siguiente link si os animarais a hacer la ruta.

¿Se os ocurre un plan mejor para los próximos puentes otoñales?

Pin It on Pinterest

Share This