Se acerca el verano y con él un nuevo reto cicloturista. Todas las logísticas están preparadas, a falta de lo más importante, poner a tono estos cuerpos serranos.

Necesitamos un plan de entrenamiento y no hay mejor forma que aprovechar los días festivos para salir a explorar, y en bici, mucho mejor.

Teníamos ganas de aislarnos, perdernos de nuevo en la itinerancia que nos ofrecen los viajes en bicicleta. Necesitábamos muchos kilómetros, y elegimos el encadenamiento de la vía verde de Zafán, vía verde de la Terra Alta, vía verde del Baix Ebre y el GR 99. De Teruel al delta del Ebro, ya en Tarragona. De la montaña al mar. De lo abrupto a lo llano. De los bosques de pino y cultivos de melocotón y almendros, al olor del azahar y planicies de arroz.

Tierras de historias. La del río mas largo de España, que da vida a su paso. La de un tren, el sarmentero, que dio servicio logístico en la batalla del Ebro y que también transportó pasajeros. Y otras historias más especiales, las de las segundas oportunidades, personas valientes que, ante una crisis o una vida rutinaria, deciden reinventarse. 

Nuestro inicio de ruta sería en la antigua estación de Torre del Compte, hoy rehabilitada como alojamiento de 4 estrellas, a pie de vía verde y que resulta ser un oasis en medio de la vegetación.

Pero antes, dejad que os contemos la primera historia de nuestra ruta, la de una futura mamá que decide cambiar el norte por la tranquilidad del entorno rural de la Matarraña, un lugar donde criar a su hijo de forma saludable, una crianza basada en la educación compartida, la cultura del esfuerzo, y en la importancia de ganarse una buena reputación, dejando que el boca a boca haga el resto para que no falte el trabajo. Por cierto, nos sirvió unas deliciosas albóndigas con sepia para cenar, después de haber recorrido todas las callejuelas y rinconcitos del bonito conjunto histórico artístico de la Fresneda

La Fresneda Matarraña

Conjunto histórico artístico de la Fresneda

Conjunto histórico artístico de la Fresneda

Ya en Torre del Compte nos espera un buen descanso antes de emprender los casi 115 km que nos separan del delta, recorrido que dividimos en dos etapas, de Torre del Compte a Xerta track aquí, y de Xerta a Riumar track aquí.

Preparaos para una de las vías verdes más bonitas que hayamos hecho. Una incursión al parque natural dels ports, un escarpado valle modelado por el río Caneletes que recorreremos sin esfuerzo y en suave descenso gracias a las infraestructuras de la vía verde, un sin fin de túneles y viaductos, con algunas estaciones de tren rehabilitadas (Torre del CompteCretas, Bot, Benifallet, Aldover) donde hacer un alto en el camino para comer, tomarse un refresco e incluso pasar la noche, alquilar bicis y que, además, ofrecen hasta servicio de transfer para retornar al punto de origen. Disfrutaréis de paisajes agroforestales que intercalan bosques mediterráneos con fértiles campos de cultivo que producen vino denominación de origen Terra Alta o aceite de identificación geográfica protegida, entre otros.

Paisaje Vía Verde Val de Zafán

Vía verde Val de Zafán

Vía Verde Baix Ebre

Vía Verde Val de Zafán

Estación de Cretas

Vía Verde Terra Alta

Tip logístico: no olvidéis echar en las alforjas algún tipo de iluminación, os hará falta para salvar aquellos túneles desprovistos de ella. Y si sois amigos de los picnics, estáis de suerte, la vía cuenta con mesas de madera para esta práctica, sobre todo al lado de las estaciones abandonadas. Lo que no vimos fueron fuentes, igual haberlas haylas, pero por si acaso… podréis aprovechar las estaciones rehabilitadas para avituallaros e hidrataros.

Uno de esos puntos curiosos que te encuentras en la vía y que te invitan a parar y tomarte un refrigerio es, la estación de Bot. Allí tuvimos el placer de charlar con Josep y familia, dueños del ferrobus alemán que adquirieron a Adif para restaurarlo y convertirlo en el bar-cafetería que es hoy. Cerveza en mano o zumo de naranja recién exprimido para los más bio-saludables, nos contó como tuvieron que cerrar su negocio inmobiliario en Barcelona a consecuencia de la crisis, y apostar por un cambio radical, volviendo a Bot, a sus orígenes. Ahora, con muchos proyectos en mente, le encantaría poner en valor la estación abandonada, ofreciendo también alojamiento, alquiler de bicis y todo su conocimiento del entorno.

Cosas curiosas que descubrimos con Josep, el por qué de llamarse tren sarmentero, y es que, entre otros cultivos de la zona, aquí se da la vid, y en las podas, los sarmientos o ramas de la vid se amontonaban a pie de vía porque, cuando venía algún repechín, servían de leña a esos trenes de vapor que comunicaban el bajo Aragón con el Ebro catalán. Parece que su funcionamiento no era rentable y el hundimiento de un túnel cerca de Bot lo condenó definitivamente. Hoy, gracias a la afluencia de cicloturistas, senderistas y turismo rural, es el principal activo de la comarca.

Vagón bar-cafetería de Bot

Vagón bar-cafetería de Bot

Pasado Bot, el paisaje se hace más bonito si cabe. El valle se encajona y el río forma atractivas pozas de las que se puede disfrutar en el balneario de la Fontcalda. Lo bueno de viajar en bicicleta es que te permite cubrir una zona extensa, pero lo malo es que el tiempo apremia, y no nos deja parar en todos los lugares que nos gustaría, así que, a este, tendremos que volver.

Parque natural de Els Ports, Vía Verde Terra Alta

Un buen lugar en el que pernoctar y dividir la ruta en dos jornadas, como fue nuestro caso, es la estación de Benifallet. Su ubicación es idílica, pero, desafortunadamente, nosotros no conseguimos hacernos un hueco.

Estación de Benifallet, Vía Verde Terra Alta

Dicen que cuando una puerta se cierra otra se abre, y en este caso así fue. Esta “mala suerte” nos permitió descubrir otro de esos lugares curiosos que te dejan buen sabor de boca, y nunca mejor dicho, porque aún recordamos ese pan casero recién horneado, esos croissants y napolitanas blanditos que bien podrían hacerse pasar por productos de una boutique del pan, o ese yogur griego del que ya nos gustaría tener la receta. Y es que, cuando las cosas se hacen con cariño, se nota. 

El albergue Assut también tiene una historia detrás, la historia de Cinta y Carlos, su marido, periodista y funcionario respectivamente. Carlos, natural de Xerta, siempre tuvo el sueño de montar un albergue en su pueblo, y no un albergue cualquiera, un albergue en el que tuviera cabida todo el mundo, así que, como los sueños están para hacerlos realidad, compraron un antiguo molino, lo derribaron, y construyeron un albergue adaptado para personas con discapacidad, de una planta, en un pueblo totalmente llano, para poder salir y realizar actividades también en el exterior. Ahora se dedican a organizar colonias para colegios de educación especial, aunque les encanta recibir a todo tipo de gente. Tienen además un patio que hizo las delicias de nuestros pekes, con columpios, cobayas y pajaritos, y el dormir en litera fue ya la sensación.

Albergue Assut Xerta

Albergue Assut Xerta

Albergue Assut Xerta

Xerta indicaciones albergue Assut

Croozer for two

Calles de Xerta

A la mañana siguiente y saliendo de Xerta, nos dimos de bruces con el canal del Ebro. El paisaje hasta Tortosa sigue siendo interesante, aunque ya se va notando un cambio. Dejamos las montañas de els Ports y pasamos a tierras de cultivo.

La entrada a Tortosa se hace por el llamado puente de hierro o del tren, un puente peatonal de color rojo que cruza el Ebro y desde el que se tiene una buena panorámica de la ciudad, con el castillo andalusí de Suda coronándola.

En Tortosa nos despedimos de la vía verde para enlazar con el GR99, que nos irá adentrando en el delta del Ebro hasta su desembocadura en Riumar.

Quizás el tramo menos interesante, a nuestro parecer, es el comprendido entre Tortosa y la Aldea, que discurre por la zona industrial de la primera, y hasta llegar a la segunda te hace circular por vías de servicio paralelas a carreteras, lo que le resta encanto a la ruta. Menos mal que pasada la Aldea encontramos un remanso de paz para comer en su ermita, con mesa de madera y columpios, y al abrigo de un aire infernal que a punto estuvo de tirarnos de las bicis varias veces.

Una vez repusimos fuerzas continuamos ya por caminos entre arrozales, zigzagueando hasta llegar a Deltebre para encontrarnos de nuevo con el Ebro. Pasado Deltebre-la Cava, el GR nos mete un poco hacia el interior, para seguir paralelos a un canal por su margen derecha. Tenéis opción también de circular por la vía asfaltada con poco tráfico que va por el margen izquierdo, ya que el GR se convierte en un senderín por el que se rueda peor con carrito.

Delta del Ebro en bicicleta GR99

Cicloturismo por el delta del Ebro GR99

Delta del Ebro en bicicleta GR99

El delta tiene multitud de actividades para hacer con niños, desde paseos en barco, avistamiento de aves, playa, piraguas, hasta un parque de aventura, pero esto ya será para otro post, que seguro que os tenemos mareaditos con tanta información. Una última cosa de interés…

DATOS PRÁCTICOS

La vuelta hasta Torre del Compte la hicimos en dos autobuses de la compañía Hife, de Deltebre a Tortosa y de Tortosa a Fresneda (a 4 km de Torre del Compte). Nos salió más económico hacerlo así que con transfer, que nos hubiera costado unos 35€/persona. Antes de sacar los billetes por internet a través de la web de Movelia, porque la de Hife nos daba problemas, llamamos a un número de teléfono que nos facilitaron para reservar espacio en los maleteros de los autobuses y ubicar las bicis. 

Si preferís la alternativa del transfer, son varias las empresas que facilitan este servicio y que, además, puede ir acompañado del alquiler de las bicicletas, os facilitamos varias opciones: Matarraña Aventura, Montsport,  estación de Benifallet.

A tener en cuenta: los campos de arroz se inundan en mayo, antes de esa fecha ofrecen un paisaje más árido. En junio y julio se encuentran en su pleno esplendor, aunque igual hace demasiado calor para andar en bicicleta…

¿Como lo veis? ¿os animáis? deseando estamos de escuchar vuestras impresiones.

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