Los destinos vacacionales de Valencia en plena época estival nos parecen un horror, pero poder disfrutar de ellos fuera de temporada y antes de que lleguen los fríos polares, es un gusto para el cuerpo, la mente y el espíritu.

No estamos descubriendo nada nuevo, sino siguiendo los pasos de los más sabios, nuestros mayores, la generación del 1, 2, 3 con segundas residencias donde aprovechar los microclimas y brisas marinas.

Playa de Gandía pekebikers

Así es como nos plantamos en Gandía Shore, dispuestos a pasar tres días de cubo y pala, paellas varias, y paseos en bicicleta, como no podía ser de otra manera.

Desde Gandía hay posibilidad de llegar hasta el pueblo de la Oliva siguiendo la Vía Verde de la Safor, un paseo tranquilo por la huerta valenciana, que supuso un descanso para nuestros pekes después de todo un día de juegos en la playa y baños, a la par que un plan ideal para los mayores en el que desentumecer las piernas mientras contemplamos la puesta de sol entre naranjales. Si te seduce la propuesta puedes descargar el track aquí.

Vía Verde de la Safor

Vía Verde de la Safor

Al día siguiente madrugamos para desplazarnos hasta Valencia, con idea de llegar hasta la Albufera en bicicleta desde la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Ciudad de las Artes y las Ciencias

La Albufera de Valencia fue declarada parque natural en 1986, pero es una pena que no se tomara conciencia del valor paisajístico de este lugar antes, y evitar así el plan urbanístico que se comenzó entre los años 1965 y 1978, momento en el que se paralizaron las obras.

Parece que son muchas las acciones que, desde entonces, se están llevando a cabo para recuperar parte del terreno arrasado, entre ellas la de estrechar los viales interiores, a fin de integrarlos mejor en el ambiente, y reconvertirlos en carriles para el disfrute de paseantes y ciclistas.

Son tres zonas las que comprenden la Albufera, el lago propiamente dicho, el marjal o zona de arrozales, y la restinga, que es el brazo de arena que separa el lago del mar, y que es por el que circulamos nosotros.

Salimos de la Ciudad de las Artes y las Ciencias por carril bici hacia el Saler, dejando atrás el puerto y la zona de carga y descarga del Grau, y adentrándonos en una sucesión de arrocerías que empieza a despertar a nuestro león de la metro goldwyn mayer.

La_Restinga_pekebikers

El Saler, Valencia

Objeto_no_identificado_pekebikers

La_parejita_pekebikers

Playa del Saler, Valencia

De los 30 kms de largo y 1 de ancho de la restinga, está urbanizado todo salvo la zona conocida como la Devesa o Dehesa; a pesar de ello, el carril bici paralelo a la playa del Saler nos permitió disfrutar del mar a golpe de pedal y de chiringuito, porque unos kilómetros más adelante tuvimos que acallar a la fiera con una fidegua y arroz negro que quitaban el sentido. 

Arroz_negro_el_saler_Valencia_pekebikers

En el restaurante “la dehesa José Luis” puedes comer tranquilamente mientras vigilas a los retoños campar a sus anchas en una zona de juegos en la playa, eso sí, conviene reservar con antelación para conseguir una mesa enfrente de los columpios. 

Zona de juegos en playa del Saler

Playa_del_Saler_Valencia_pekebikers

Sombras_playa_del_Saler_pekebikers

Este sitio es ideal también para darse un bañito, aunque nosotros lo sacrificamos por llegar a la dehesa, sus dunas y la pinada.

La devesa de valencia

Parque Natural de la Albufera

A medida que nos adentramos en este paraje, la capacidad de sorpresa fue en aumento, y en muchos momentos el lugar nos recordó estampas de Las Landas y Holanda, una pena que haya quedado apenas un reducto sin urbanizar.

Parque Natura de la Albufera

Parque Natural de la Albufera

Parque Natural de la Albufera

No pudimos continuar hasta el lago de la Albufera porque eso suponía meternos en carretera con los niños, así que emprendimos el regreso hacia Valencia intentando coger algún camino diferente por el interior de la dehesa.

Aún así nos salieron 45 kms de ruta que podréis ver y descargar aquí, y para compensar a los pequeños de la casa, terminamos el pedaleo en el parque de Gulliver, deslizándonos por los toboganes de este impresionante gigante varado en plena Ciudad de las Artes y las Ciencias.

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