Hoy volvemos a nuestras queridas vías verdes para proponeros un recorrido perfecto para primavera por la Vía Verde del Noroeste en Murcia. Sus casi 80 km reviven el antiguo trazado férreo que unía Murcia con la que entonces era la capital del noroeste murciano, Caravaca de la Cruz. Pedalearéis por una tierra de contrastes, desde pinares hasta los paisajes semidesérticos tan característicos de la región.  

Aunque quizá no sea de las vías verdes mas conocidas ni la más popular, a nosotros nos gustó mucho, sobre todo para este momento de esplendor primaveral, de ahí que queremos compartirla con vosotros aquí y ahora, porque a partir de Junio son de esas vías que mejor evitar sobre todo en la parte cercana a Murcia ya que, aunque estos paisajes nos atraen, mucha sombra no hay y podéis morir achicharrados.

En total son 78 Km, una distancia ideal para hacerla en un par de días con niños y si además estáis en esa etapa de pekes de 5-7 años que ya van en sus bicis, pero que aún no aguantan mucho os recomendamos que la hagáis desde Caravaca de la Cruz hasta Murcia ya que es prácticamente cuesta abajo. Nosotros siempre llevamos la follow-me por si las moscas, para engancharles cuando pidan “rescate”, pero este tipo de rutas son muy recomendables para que se motiven viendo que avanzan y que pueden hacerla enterita o al menos gran parte de forma autónoma.

Además, esta ruta tiene historia, y .. ¿cuál es? Cuentan que en Caravaca de la Cruz se encuentra la cruz de Caravaca, y al parecer se trata de una de las astillas de la cruz donde se crucificó a Jesucristo. De ahí que concediese a Caravaca de la Cruz la celebración del Año Jubilar In Perpetuum, cada 7 de años, desde 2003. Así Caravaca se convirtió en la quinta ciudad del mundo que puede celebrar el Jubileo Perpetuo, junto a Santiago de Compostela, Santo Toribio de Liébana, Roma y Jerusalén, siendo el próximo en 2024. Así surgió el Camino de la Cruz con destino final en Caravaca.

La Vía Verde es parte del Camino de la Cruz o Camino de levante que se puede hacer andando o en bici, aquí tenéis amplia información de los tramos, etapas, alojamientos y diferentes opciones. De hecho, el peregrinaje del Camino de Levante empezaría en Origuela y terminaría en Caravaca de la Cruz. También encontraréis toda la información en la página web de Vías verdes. 

Como os comentamos, nosotros lo hicimos en sentido bajada partiendo de Caravaca y cómo no podía ser de otra manera, en bici. Salimos de Caravaca de la Cruz, un pueblo precioso y más si te alojas en una casita como la nuestra de homeexchange con unas vistas sobre el Santuario de la Vera Cruz que quitan el sentido.

Hicimos la VV en dos cómodas etapas, desde Caravaca hasta Mula y desde Mula hasta Murcia. En Murcia nos dividimos, unos cogieron el autobús hasta Caravaca para recuperar los coches que salen cada media hora mas o menos, y otros nos quedamos con los pekes esperando en Murcia. Tenéis los tracks de las la primera etapa aquí y de la segunda aquí.

Comenzamos en la vieja estación de ferrocarril de Caravaca de la Cruz donde hay un albergue con una pequeña cantina (una opción buena de alojamiento). Ciclaremos en este primer tramo entre pinares y arboledas siendo esta la parte más montañosa de la ruta hasta Mula. Justo antes de llegar a Mula descubriréis los famosos badlands, un paisaje muy característico de la zona debido a la erosión del agua.

Al poco de salir de Caravaca, cruzaremos el primer túnel de nuestra ruta pasaremos el viaducto sobre el río Argos y poco después llegaréis a Cehegín. Su estación, también ofrece la posibilidad de albergue y restaurante.

Seguiréis disfrutando al ritmo de las mariposas y pasaréis por dos espectaculares viaductos sobre el arroyo Burete y el río Quípar. Pocos metros después de llegar a este último viaducto a la orilla de la vía se localizan las ruinas de una antigua ciudad visigoda, Deitana Begastri. Nosotros íbamos muy justos de tiempo y no pudimos visitarla, pero  se encuentra en el cerro del Cabecico Roenas, a 3 km de Cehegín y parece que en esta ciudad se asentaron íberos, romanos y visigodos desde el siglo IV a.C. Tenéis información aquí.

A continuación, pasaréis por el Santuario de El Niño justo antes de llegar a Mula.  En Mula sin saberlo nos topamos con las fiestas del lugar, ni más ni menos que San Isidro. De ahí que nos costara tanto encontrar alojamiento, pero como no hay mal que por bien no venga, terminamos en la Casa Rural Cortijo La Señorita, como a 3 km de Mula. Mereció la pena desviarse, La señorita es uno de esos lugares con encanto, rodeado de ovejas y las badlands y la familia que lo lleva no puede ser mas encantadora.

 

Además, para ponerle un poco más de emoción al asunto, nos metimos al día siguiente en un «atajo» para recuperar la via y la liamos parda intentando superar cuestones de tierra con alforjas y peques, la emoción está servida, no hay ruta sin alguna de estas. No os asustéis, se puede volver a Mula sin problema y recuperar la vía sin aventurarse de más pero es que nos va la marcha :-).

Entre Albuidete y Campos del Rio pasaremos por varios viaductos, y en Albuidete encontraréis una estación también recuperada como albergue.

Llegamos a Campos del Rio, ya inmersos en un paisaje lunar semidesértico. Aquí hemos de deciros que por casualidad nos desviamos y bajamos hasta el pueblo para descubrir un chiringuito de cuyo nombre no logramos acordarnos, que estaba ahí, cual oasis en medio del desierto, esperando para saciar nuestra sed, con un ambientazo que no veas, concentración de moteros incluida, parque para niños y con eso que hace que no olvides fácilmente este lugar. No logramos acordarnos del nombre pero si preguntáis no creo que haya pérdida.  Parada obligada en vuestro ciclar.

 

Desde allí ya no quedará nada hasta Murcia, seguiremos pedaleando otros 17 km hasta la capital murciana, en concreto al lado de la estación de autobuses para poder coger el autobús de vuelta y recuperar los coches.

Y para poner la guinda a nuestra escapada primaveral, pasamos dos días entre la Azohía y Calblanque. Si os gustan los sitios tranquilos de pescadores con rutas de senderismo cercanas, bucear, playas semidesiertas, y puestas de sol asombrosas, este es vuestro lugar.

Y hoy os decimos adiós desde la torre de Santa Elena, en la Azohía.

Nota: Notaréis que las fotos son algo «chusteras» o más de lo que os tenemos acostumbrados (modestia aparte ja ja), pero es que mi memoria cada vez falla más y las logísticas «biciclísticas» no ayudaron, vamos que la cámara se quedó en casa. Todas las fotos son de móvil 🙁 Así que no tenéis excusa para hacer esta ruta porque el lugar era bastante mejor de lo que aparece en las fotos. Y más en primavera. 

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