¿Las bicicletas son para el verano? No necesariamente, nosotras las usamos durante todo el año, pero es cierto que se trata de una época muy propicia para pensar en un viaje cicloturista, con días mas largos, buen tiempo y vacaciones a la vista…

Si estás leyendo estas líneas, se me ocurre que, o bien eres familiar/amigo, y en ese caso aprovechamos para agradecerte tu cariño y apoyo incondicional, o has llegado a nuestra página porque te pica el gusanillo de aventurarte a hacer un viaje en bicicleta con la familia y no sabes muy bien por donde empezar.

No te preocupes, queremos compartir contigo nuestras experiencias y aprendizajes, y si con ello conseguimos resolverte alguna duda, nuestras horas de sueño dedicadas a alimentar este blog habrán merecido la pena.

Elección_de_la_ruta

La primera cosa en la qué debemos de pensar, una vez decidido que queremos hacer un viaje en bicicleta con la familia, es el destino al que nos gustaría ir y elegir una ruta, para lo cual podremos recurrir a las siguientes alternativas:

  • Acudir a una librería especializada donde nos orienten y podamos comprar guías de rutas cicloturistas ya definidas, que en Europa hay unas cuantas: los castillos del Valle del Loira, el Danubio, la ruta Romántica… En Madrid, por ejemplo, contamos con la Librería Desnivel, una joya en pleno barrio de las letras, es agarrar sus piolets a modo de pomo en la puerta principal, y adentrarnos en un mundo de viajes y aventura donde todo es posible.
  • También podemos recurrir a las tecnologías modernas, y consultar blogs con rutas que haya realizado otra gente y que nos puedan servir de inspiración. 
  • Incluso diseñar nuestra propia ruta a medida a través de los planificadores de ruta online que, países ciclistas por excelencia como Holanda, Bélgica y Dinamarca tienen disponibles en internet. Cada uno de estos países ha cartografiado su propia red de carriles bici con un sistema de puntos de cruce, de tal forma que uno va uniendo los puntos por los que quiere pasar, y la aplicación va calculando los kms acumulados, así podremos ir definiendo las etapas, además de sacar los tracks para gps de cada una de ellas. Por si esto fuera poco, se pueden consultar también los alojamientos, restaurantes, ferrys, puntos de información… que hay durante el recorrido diseñado, la bomba. Os facilitamos los enlaces a cada uno de estos planificadores: Holanda, Bélgica, y Dinamarca.
  • Para los que no tenéis el tiempo o las ganas de planificar una ruta, pero os motiva un tipo de viaje diferente, siempre podréis acudir a una agencia de viajes especializada en cicloturismo familiar, donde os ofrecerán todo el pack de alojamiento, comida, traslados de equipaje, seguro, guía, mapas, alquiler de bicicletas… Una opción que ofertan y que nos parece muy llamativa es la de «Bici y Barco», donde el alojamiento es uno de esos barcos típicos de los canales, y que os estará esperando al final de cada etapa. No hay excusas para no disfrutar de unas vacaciones a golpe de pedal. Os dejamos algunos ejemplos de agencias: Bikespain,  Exodebike, Viajes en Bici

Alojamiento

Si habéis elegido cualquiera de las tres primeras alternativas, el siguiente paso será el de buscar alojamiento en cada una de las etapas.

Nosotros, nunca nos hemos planteado hacer un viaje de estas características a la aventura con los niños por varias razones:

  • Viajamos en grupo, lo que dificulta encontrar alojamiento para todos juntos.
  • Normalmente viajamos en temporada alta, lo cual complica la búsqueda; de hecho, tanto en la ruta al Lago Constanza como la de Bélgica y Holanda, empezamos a planificarla como por marzo-abril para viajar en agosto, y tuvimos serias dificultades para encontrar disponibilidad.
  • Al ser un viaje itinerante en el que dormimos cada día en un sitio diferente, se reduce la oferta de alojamientos; bungalows, aparta-hoteles, apartamentos, habitaciones familiares… quedan descartados porque exigen un número de noches determinado. 
  • Aunque hacemos bastantes paradas y vamos tranquilamente, los niños, a una determinada hora, están ya cansados como para andar a la búsqueda de alojamiento, con el riesgo de no encontrar y tener que irte al pueblo más cercano.

Es por todo ello que decidimos llevar el trabajo hecho desde casa, así evitamos tensiones o sorpresas, y planificando con antelación podemos incluso disfrutar de dormir en un castillo.

El tipo de alojamiento que más se ajusta a nuestro modo de viaje cuando salimos fuera de España es:

  1. El albergue, con zonas comunes para estar, algunos incluso con microondas, habitaciones grandes de distintas capacidades (no os lo creeréis, pero en Holanda tuvimos problemas en los hoteles para reservar habitación de matrimonio con dos niños, y es que nos decían que las habitaciones eran pequeñas como para poner dos cunas, cuando decíamos de colocar una cuna y que el otro niño durmiera en la cama con los padres, pues nos salían con que no se podía dormir cuatro personas en la misma habitación porque la ley de regulación de incendios no lo permitía), y sitio para aparcar las bicis, aunque en realidad, en estos países europeos todos los alojamientos están preparados en ese sentido. 
  2. Hoteles familiares o B&B, en los que pasaban un poco por alto la famosa ley contra incendios.
  3. Y la alternativa de Airbnb en los lugares en los que pasábamos más de una noche; ideal, porque puedes cocinar, acostar a los nenes, y hacer velada de sobremesa.

Esperando_al_tren

Una vez tenemos ya la ruta elegida y definidas las etapas, que por cierto, se nos ha olvidado comentar que solemos hacer una media de unos 40 kms al día, supeditado siempre al alojamiento que encontremos, nos queda por ver como gestionar los traslados al inicio y fin de la misma.

Intentad elegir, en la medida de lo posible, una ruta circular, así os evitaréis el tren o autobús para regresar al punto de origen. Si la ruta es lineal y merece muchísimo la pena, como nuestra ruta por Bélgica y Holanda, haced 10 veces OOMM antes del momento estrés que supone hacerte hueco en la intersección entre vagones con las bicis, alforjas, carrito, niños…, todo ello en el tiempo record de dos minutos antes del toque de silbato. Evitad también, si es posible, los transbordos, imaginaos la situación anterior teniendo además que cambiar de anden…

Si cogéis un avión al país elegido para vuestra aventura, os interesará saber que podéis llevar el remolque como carrito de paseo hasta la misma puerta del avión, allí os lo harán plegar y lo bajarán a la bodega; otra cosa es donde aparezca a la llegada, nosotros viajamos con Air Europa y no nos los entregaron a la salida del avión, así que, unos aparecieron por la cinta transportadora del vuelo, y otro en la punta contraria de la zona de llegadas. Comentar que no nos cobraron ningún extra por llevarlo.

Subid al avión todo lo que sea imprescindible para poder hacer el viaje, como por ejemplo, la pieza de enganche del remolque a la bicicleta; a nosotros nos perdieron tres alforjas, y en una de ellas iba esta pieza clave que a punto estuvo de aguarnos la fiesta. Al avión se puede subir también comida para los niños.

Respecto a las bicicletas, en nuestra opinión no merece la pena cargar con ellas desde España, si ya se llevan pocos bártulos con un peke, como para sumarle las bicicletas embaladas en cajas…; a nosotros nos costó 60€ el alquiler de una bicicleta durante dos semanas el año pasado, aunque no suele ser lo normal, el precio medio viene a ser de unos 10€/día. Las bicis incluían transportín y un sistema para candarlas de forma segura.

Con_la_casa_a_cuestas

Como habréis visto en todas nuestras fotos, los papis tiran del remolque con los mochuelos dentro, y nosotras hacemos de mama-sherpas acarreando todos los enseres personales de la unidad familiar.

Llevamos dos alforjas impermeables, una para papi, otra para mami, y una bolsa encima del transportín que es donde ubicamos las cosas de los niños, comida y otras que necesiten estar a mano. El espacio está limitado, así que hay que ingeniárselas para llevar cosas que abulten y pesen poco.

  • Ropa térmica que se pueda lavar y sea de secado rápido, chubasquero, zapatillas de recambio.
  • Higiene en botes pequeños y unisex para compartir, si falta más, se compra.
  • Tecnologías, que no falten, tableta para entretener a los pekes en las cenas de restaurant, el momento más estresante del día, gps en el móvil con batería de repuesto, cámara de fotos-video, cargadores varios.
  • Elementos para el mantenimiento de la bici, cámaras, troncha-cadenas, parches, bomba, pulpos, aceite, herramienta multiusos…
  • Para los niños, pañales y toallitas para los primeros días, y se va comprando, ropa, juguetes para que vayan entretenidos en los carritos, medicamentos típicos, biberón, chupete, vamos, lo que necesite el niño dependiendo de la edad. Nosotras hemos llegado a cargar con la batidora para poder hacerles biberones de fruta, que mi niña comía fatal.
  • La comida para los picnics la compramos a diario.
  • Pareos, que valen como toalla si nos damos un chapuzón, para extenderlos en los picnics y como cambiador para los niños…

No sabemos si con toda esta información os habremos ayudado o quitado las ganas de una hazaña semejante, nosotras no concebimos un viaje mejor que donde las piernas y el corazón te lleven.

Pin It on Pinterest

Share This