Amanece soleado en Brujas y todo apunta a que el tiempo nos va a dejar disfrutar de una jornada tranquila; alguna nube aborregada decora el cielo, pero no importa, aportan una textura especial a nuestras fotografías.

Nos despedimos con un gran sabor de boca retomando el LF5 que nos trajo hasta aquí, y según salimos de la ciudad, cruzamos un parque que nos sorprenderá con nuestros primeros molinos, los primeros de muchos que iremos viendo a lo largo de la ruta.

Windmill Brugge

Y es que éstos gigantes al mas puro estilo Don Quijote, le han librado muchas batallas al océano, siendo un elemento primordial para el drenaje del agua de tierras situadas por debajo del nivel del mar. Creemos que hoy en día su uso es meramente decorativo, y de hecho a nosotros nos alegraron mucho la etapa. 

Ya a las afueras de Brujas, enlazaremos con la LF1 o Ruta del Mar de Norte siguiendo la costa holandesa, y que nos deleitará con playas interminables de regustillo gaditano: salvajes, con dunas, y aire que parece importado de tarifa.

De momento, continuamos nuestro ciclar por canales entre bosques de esbeltos árboles, y con alguna que otra sorpresa, !otro molino!

Brugge-Vlissingen

Windmill to Vlissingen pekebikers

Pasamos vertiginosamente por el pueblo de Sluis, que visitamos montados en las bicis aprovechando que los pekes estaban todavía dormidos, y seguimos rodando con alguna nueva sorpresa: un bucólico puentecito de madera que nos hacía cambiar a la otra ribera del canal.

Brug LF1 Vlissingen

Nuestro encuentro con el Mar del Norte fue así de bonito, y no pudimos por menos que aprovechar para hacer una parada en la que los nenes retozaran cual croquetas, además de degustar unas pizzas de un chiringuito cercano, que aunque por mucho que nos recuerde a Cádiz, aquí no hay ni pescaítos fritos ni tortillitas de camarón.

LF1 to Vlissingen

Ya sin dejar la costa, continuamos ciclando por el LF1 hasta llegar al pueblo de Breskens, habiendo recorrido una distancia de 45 kms desde que dejáramos Brujas. Desde aquí cogimos un ferry al que accedimos por la bodega «bicicleta en mano»; se quedaron ahí bien aparcaditas y subimos a cubierta a ver como nos acercábamos a Vlissingen, punto final de nuestra etapa, después de dos kilómetros de navegación.

Noordzeeroute Vlissingen pekebikers

Lighthouse Vlissingen pekebikers

Collage Ferry Breskens-Vlissingen pekebikers

Nos alojamos en el City Hostel Vlissingeny lo que pensamos que sería un albergue juvenil, resultó ser un hotelito pequeño y familiar con habitaciones con encanto. Lo peculiar del sitio es que era como una casa típica de la zona, es decir, como el terreno está muy cotizado al haber sido robado al mar, las fachadas son estrechas, tienen varias alturas, y por consiguiente la escalera interior es super empinada y de peldaños mínimos, todo un reto para nuestros peke-escaladores. Otra particularidad son sus fachadas inclinadas, con un gancho en la parte superior para hacer las mudanzas por el exterior, ya que por este tipo de escaleras sería como misión imposible subir un canapé o sofá con chaise longue.

Después de desembarcar en el hotelito y una duchita rápida, llega el momento del pilla-pilla, el escondite, el sube-baja, y todo tipo de ejercicio y juegos para que nuestros pekes se desfoguen y hagan hambre para la cena.

Vlissingen Moments

Y quien nos iba a decir que encontraríamos una señal del Camino de Santiago por entre sus calles, que cenaríamos en un restaurante de tapas «all you can eat», y que reproduciríamos nuestro logo al natural, con una bola del mundo hecha con botellas recicladas, ahí, esperándonos para dar a pekebikers una bienvenida personalizada.

Collage Vlissingen Port Pekebikers

Logo pekebikers

Puedes entrar en wikiloc si quieres descargar el track de ésta jornada: Etapa Brujas-Vlissingen

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