Cuando pensamos en Segovia nos vienen a la mente diversas imágenes: su alcazar, el acueducto romano, don cándido partiendo su famoso cochinillo con un plato, y los tradicionales asados de cordero, manjares que a su vez interconectan con nuestras papilas gustativas produciendo un estado de ensoñación y salivación que nos dicen: VEEENNN

Parece como que nos hubieran programado el cerebro con esa información básica, dejando al gen viajero que ahonde más en la esencia de la provincia…

Este verano ha dado mucho de sí, y gran parte del tiempo hemos tenido que pasarlo a remojo para sofocar las continuas oleadas de calor que nos han acechado, es por ello que decidimos planificar una actividad acuática en familia, en la que además poder descubrir uno de los sitios más espirituales de la provincia de Segovia: las Hoces del Duratón.

Hoces_del_Duratón_pekebikers

Cambiamos las bicicletas por otro medido de transporte, la piragua, divertida, refrescante y que nos permite contemplar la naturaleza y su fauna desde el artífice de semejante obra, el río, que muy pacientemente ha ido labrandro la caliza hasta formar cuevas, meandros, lenguas de tierra y acantilados de hasta 100 metros de altura.

Contratamos la excursión con Naturaltur, una de las empresas que ofrece este paseo, congregándonos en el camping de Cantalejo para de allí llevarnos, en nuestros coches y por una pista de tierra, a la zona desde la que se sale en piragua.

Caravana_al_Duratón_pekebikers

Preguntamos si había posibilidad de alquilar las piraguas de forma particular y evitar ir en grupo, pero nos comentaron que no, así que no nos quedó otra que estar esperando 45 minutos a que llegará todo el personal que había reservado, y que cumplen con una costumbre que parece bastante arraigada en nuestro país, la impuntualidad, llamadme antisocial, pero es que esto es algo que me crispa bastante los nervios.

Por el módico precio de 25€/adulto y 15€ para niños menores de 14 años, disfrutamos de unas instrucciones de manejo de la embarcación, alquiler del material para el paseo, chapuzón en una de sus playitas, y el relato de los milagros y leyendas del lugar, para nosotros, uno de los pocos pros de contratar una actividad organizada.

Naturaltur_preparativos_pekebikers

Ya en el agua nuestros nervios se fueron calmando y empezamos a sentir el sosiego de remar entre semejantes farallones, hogar de una de las mayores colonias de buitres leonados de Europa y zona de especial protección para las aves (ZEPA).

Remando_por_el_Duratón_pekebikers

Avistamiento_de_buitres_pekebikers

Buitre_a_la_vista_pekebikers

Aunque los buitres no fueron los únicos que buscaron, en este lugar, la paz y soledad que proporcionan esos recovecos modulados por el río Duratón; aquí se mudaron también San Frutos y sus hermanos, San Valentín y Santa Engracia, tras la muerte de sus padres, que aun perteneciendo a una de las familias acomodadas de Segovia, decidieron repartir todos los bienes familiares entre los más necesitados y huir de la ciudad en busca de retiro espiritual.

Ermita_de_San_Frutos_pekebikers

En el recorrido que haremos con la piragua podremos ver la cueva donde habitó Santa Engracia, y la Ermita de San Frutos, donde acontecieron dos de los cuatro milagros que se le atribuyen al santo, la despeñada y la cuchillada. “Cuentan los lugareños que San Frutos, ante la llegada de los musulmanes a la ermita, dibujó una raya en el suelo con su báculo, abriendo la tierra y haciendo una grieta de tal magnitud que los sarracenos no pudieron cruzar y huyeron despavoridos…”, hoy hay un puente que salva esta hendidura para poder visitar el santuario; una vez allí, se puede leer también la siguiente inscripción en la puerta sur del templo:  “aqui yaze sepultada una muger de su marido despeñada i no morio i hizo a esta casa lymosna de sus bienes, y es que dicen que un marido celoso llevó a su mujer a la romería del santo, y aprovechó el tumulto para arrojarla al vacío pensando que le había sido infiel, el santo salvó la vida de la mujer, quien por agradecimiento donó todos sus bienes a la ermita; hay también una versión que dice que se trataba de una mujer adinerada y que el marido intentó adelantar la herencia.

Siguiendo los meandros del rio llegaremos al Monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz, ubicado en un saliente de roca solo accesible por el agua desde que se construyera la presa de Burgomillodo. Resulta curioso imaginar a Isabel la Católica alojada en el monasterio, pero según cuentan, era tan devota de la virgen de la Hoz que hasta tenía sus propias dependencias para cuando necesitara un retiro.

Monasterio_de_la_Hoz_desde_el_Duratón

De estos lugares también podremos disfrutar por tierra, ya que desde Sebulcor, y por el mismo camino que nos lleva al acceso al río con las piraguas, tendremos posibilidad de llegar a unos miradores que nos ofrecen vertiginosas vistas del Monasterio de la Hoz y la Ermita de San Frutos desde lo alto del cañón.Panóramica_Ermita_de_San_Frutos_pekebikers

Vista_Monasterio_de_la_Hoz_pekebikers

Y si tenéis suerte, igual os encontráis los campos de cultivo aledaños con girasoles en su pleno esplendor. Nos despedimos así de contentas del verano, pensando ya en nuevos destinos para el próximo.

Campos_girasoles_Segovia_pekebikers

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