Sabíamos que llegaría, era cuestión de tiempo, pero uno se resiste a pensar que vaya a suceder tan rápido. Hace un tiempo os hablábamos de los artilugios que utilizábamos para remolcar a nuestros pekes y, de repente, esos pekes crecen y son ya autónomos con sus propias bicicletas.

Igual, dentro de nada, nos vemos obligadas a cambiar el nombre de nuestra web a algo más acorde. No os asustéis si un buen día os redireccionamos a: las yayobikers. 

Si antes disfrutábamos de largas distancias e itinerancia, ahora nos vemos en la tesitura de aparcar nuestras ansias por explorar y darnos algo de caña para pensar en ellos, amoldándonos a sus ritmos, distancias coherentes y terreno asequible. 

Conjugar todos estos parámetros no es tarea fácil en un país como el nuestro, peeero, buscando entre nuestros discos duros recordamos cuando hicimos la llamada “horizontal de Guadarrama”. Una pista más-menos llana que recorre la falda de la vertiente madrileña y que, en sus 40 km de distancia aprox., une el puerto de Navafría con el de Somosierra.

La idea era empezar desde el puerto de Navafría, ya que el inicio en Somosierra es de subida y algo más técnico para los pekes. La subida al puerto de Navafría la haremos desde el pueblo de Lozoya para los que venimos de Madrid, o bien desde el pueblo de Navafría si lo hacemos desde Segovia. 

En el mismo puerto hay zona de aparcamiento, pero es de tamaño mini, cabrán unos 8-10 coches, por lo que, o madrugamos, o acudimos al parking del área recreativa de las lagunillas, algo más abajo, como si descendiéramos hacia Lozoya.

Ya en la barrera de inicio nos preparamos para disfrutar, algunas fotos para el recuerdo y en marcha.

Los primeros kilómetros de pista son muy disfrutones y sencillos, llanos y de terreno compacto. A medida que vamos avanzando empezamos a encontrar piedrecillas sueltas, lo que hace que los pekes deban ir un poco más concentrados y mostrar su destreza al manillar.

La horizontal de Guadarrama

La horizontal de Guadarrama

La horizontal de Guadarrama con niños

Lo bueno de ser una ruta lineal es que íbamos sin presión, la idea era pasar un día de campo mientras ellos se van iniciando en su independencia cicloturista, por lo que, cuando empezáramos a verles cansados emprenderíamos el camino de vuelta por el mismo lugar. 

Dado que se trata de una pista de alta montaña y próxima al cordal que sirve de divisoria entre las provincias de Madrid y Segovia, las vistas son espectaculares, y además, por el camino fuimos encontrando charcos con renacuajos que sirvieron de motivación y entretenimiento entre la prole.

La horizontal de Guadarrama con niños

La horizontal de Guadarrama con niños

La horizontal de Guadarrama con niños

La horizontal de Guadarrama con niños

La horizontal de Guadarrama

La horizontal de Guadarrama con niños

Sin duda, esta es una buena ruta para ir despertando en nuestros retoños la afición por las dos ruedas. Podréis descargar nuestro track de la actividad aquí.

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